«Nos insultaron por la raza, por el sexo, por todo»

Los tres árbitros del Ribadedeva - Nalón, que fueron insultados: Asnake Wolde, Aser Fernández y  Sonia Güevea
Asnake Wolde (izquierda), Aser Fernández y Sonia Güevea. / JORGE PETEIRO.

«Tenía decidido suspender el encuentro en el momento en el que se pasase del insulto a la agresión física», comenta Asnake Wolde, árbitro del partido Ribadedeva - Nalón

D. BUSTO / I. ÁLVAREZ / M. ALONSO

Más que un acontecimiento deportivo, el encuentro de regional preferente disputado entre el Ribadedeva y el Nalón este fin de semana fue para Asnake Wolde, de 31 años, «un infierno». Este árbitro procedente de Turni, Etiopía, y que desde el año 2005 vive en Gijón, tuvo que soportar durante los 90 minutos del encuentro las agresiones verbales por parte de la afición local. «Empezaron a dedicar insultos hacia mí y hacia mis asistentes. Negro de mierda, pitas fatal, qué mal que no se te pinchó la patera en la que venías…», denuncia Wolde. El colegiado destaca además que no solo él fue objeto de insultos. A Sonia Güevea, la árbitro asistente también le dedicaron frases como «cuánto cobra esta puta, no sabe hacer nada, ¿No tiene que irse a fregar?», mientras que a Aser Fernández, el otro árbitro asistente, también amenazaron con pegarle.

En contexto

Ante esta situación, el trío arbitral comentó durante el descanso lo que estaba sucediendo, pero se decidió que el partido debía continuar. «Tenía decidido suspender el partido en el momento en el que se pasase del insulto a la agresión física. Decidí esperar al final para reflejarlo todo en el acta. Pero los insultos eran muy, muy graves», recuerda el árbitro.

Wolde asegura que las desafortunadas frases provenían de varias personas, pero en especial de gente mayor. «De la que ves allí sentada en la grada, pero de la que no te esperas que puedan llegar a hacer eso», lamenta el árbitro, a quien no es la primera vez que le pasa algo así. Hace diez años, cuando comenzaba en el mundo del arbitraje, también tuvo que soportar que una espectadora le insultase, aunque en esa ocasión fue expulsada del campo. No obstante, Wolde dice que nunca ha notado un ambiente racista en Gijón y atribuye lo sucedido a casos aislados.

«Esa gente no tiene relavancia en tu vida»

Su compañera, la asistente Sonia Güevea, también fue objeto de los insultos desde el primer minuto de juego. «Nos insultaron por la raza, por el sexo, por todo. Si no era una cosa, era la otra. Insulto tras insulto, sin ningún tipo de critero», señala la asistente, que lleva cerca de seis años en el mundo del arbitraje y que «nunca» se había encontrado con una situación «tan grave como esta» en los terrenos de juego.

Pese a todo, la gijonesa de 23 años afirma que mantiene intactos sus ánimos y que no se va a dejar amedrentar por este tipo de «energúmenos». «Con el tiempo aprendes a separar y la gente que te dice esas cosas no tiene ningún tipo de relevancia en tu vida», sentencia.

Tanto el Ribadedeva como el Nalón ha condenado los hechos.

Comunicado del Ribadedeva:

Comunicado del Nalón:

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