«Intenté espabilarlo porque no se movía ni respiraba»

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El técnico de ambulancias Pedro Pidal, junto a uno de los vehículos sanitarios, en Llanes. / NEL ACEBAL

Pedro Pidal, el técnico de ambulancias que salvó la vida al padre agredido en Llanes, se dirigía a arbitrar un partido de voleibol

DANI BUSTO GIJÓN.

Se dirigía a arbitrar un partido de voleibol y terminó por salvar una vida en el campo de fútbol La Encarnación, en Llanes. Pedro Pidal Otero, técnico de ambulancias, fue el primero que llegó para atender a Óscar Torre, quien se encontraba en el suelo, inconsciente, y en peligro de asfixia después de que, al parecer, se golpease la cabeza con una barandilla, fruto de una trifulca que se había iniciado en la grada.

Los hechos ya conocidos se produjeron el pasado sábado durante el partido de Segunda Juvenil que disputaban el Llanes B y el Llano 2000 C. Fue cuando un delantero del club gijonés fue expulsado por el colegiado por agredir a un defensa rival. El atacante, cuando se marchaba camino de los vestuarios, fue recriminado por Óscar Torre, padre del zaguero local, y ambos se enzarzaron en una acalorada discusión que estuvo a punto de terminar en tragedia. Según aseguran varios testigos, la tangana terminó con Torre en el suelo, tras haber sido empujado, presuntamente, por el padre del futbolista visitante. Aunque en este punto cabe recordar que el colegiado señaló en el acta del partido que el agresor había sido el propio delantero expulsado, por lo que el jugador ha sido sancionado con dos años de suspensión.

«Al entrar en el polideportivo -anexo al campo de fútbol-, escuché voces y, cuando salí a ver qué pasaba, vi a mucha gente correr hacia el tumulto», recuerda Pedro Pidal.

«Fue cuestión de azar que me encontrase cerca del campo», afirma

Varias personas trataban de separar a los enzarzados cuando, en medio de aquel «mogollón», Torre se «golpeó con la barandilla y se cayó redondo al suelo». Al ver que la víctima no se movía, Pidal acudió en su auxilio. Intentó «espabilarlo» y, al ver que no reaccionaba, le colocó en posición lateral de seguridad. «Seguía sin respirar», describe el técnico de ambulancias, que optó por «abrirle la boca y sacarle la lengua» para evitar su asfixia, mientras otro espectador llamaba al 112.

«Al poco tiempo, al medio minuto o así, recuperó el conocimiento y ya se reincorporó», indica Pidal, que estuvo hablando con Torre hasta que llegó la ambulancia a La Encarnación, cinco minutos después. «Fue cuestión de azar que me encontrase cerca del campo cuando sucedió este incidente», matiza Pidal, al tiempo que agradece que al final todo «se quedase en un susto».

Sin recuerdos de la tangana

Por su parte, Óscar Torre apenas recuerda lo que sucedió tras iniciarse la tangana y asegura que lo primero que se le viene a la memoria es el momento en el que se despertó en la ambulancia. Agradece el auxilio prestado por Pidal -«tengo que invitarle a algo cuando lo vea por Llanes»- y asegura encontrarse bien tanto de salud como de ánimos.

Del mismo modo, la víctima afirma que no guarda rencor a las personas a las que se enfrentó y de hecho asegura que no ha presentado denuncia. «Hablé con el otro padre y me pidió perdón, me dijo que se había pasado y que no sabía cómo había llegado a ese extremo», describe, al tiempo que añade que «nos dimos la mano delante del Guardia Civil y ya está».

Lo único que quiere ahora Torre es pasar página cuanto antes y desea que «estas cosas no vuelvan a producirse en ningún campo. Lo mío quedó en un susto y hay que seguir adelante».

Mientras tanto, desde el Llano 2000 se asegura que no han vuelto a tener noticias de su futbolista -quien no acudió a los entrenamientos de esta semana- ni del presunto agresor desde el día que se disputó este accidentado partido.

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