El interés por Juanele

Uno de los primeros entrenamientos de Juanele con la primera plantilla, junto a Juan Carlos Ablanedo./
Uno de los primeros entrenamientos de Juanele con la primera plantilla, junto a Juan Carlos Ablanedo.

El Tenerife apostó más por el espectacular delantero, a quien García Remón recomendó traspasar por su irregularidad y la buena oferta isleña

Uno de los jugadores más espectaculares que tuvo el Sporting fue Juan Castaño Quirós, conocido deportivamente por Juanele. El gijonés tenía un fútbol desequilibrante, imprevisible y llamativo que pronto destacó en el concierto nacional.

El estilo del 'Pichón de Roces' ya lo enseñaba en Veriña, cuando era juvenil y lo entrenaba Acebal. Al lado de Juanele había otros jugadores interesantes para Carlos García Cuervo, que entrenaba al Sporting Atlético. Fue quien recomendó la contratación de Juanele, así como la de Avelino, con quienes también llegaron Chispi, cuya trayectoria no fue la prometedora que se esperaba, y Miguel, en una operación que avaló Montes, que ostentaba la dirección de Mareo.

Desde su llegada a Mareo, Juanele fue un futbolista al que se le cuidó de forma especial para mantener el proceso de formación. Físicamente era un jugador de constitución débil, por lo que se le buscó una fórmula diferente de nutrición. Juanele culminó su proceso de formación durante dos temporadas en el filial, antes de pasar al primer equipo, en el que estuvo tres temporadas. Tras debutar con Ciriaco Cano, también fue un jugador relevante con el holandés Bert Jacobs y el madrileño García Remón.

El 'Pichón' tuvo pasajes vistosos en su trayectoria, entre los que podría recordarse el 'baile' a Hierro, en una visita del Real Madrid a El Molinón, que concluyó con una entrada alevosa del internacional madridista, víctima de su impotencia por el ridículo en el que le había dejado, o el gol del triunfo en el antiguo Carlos Tartiere, en una acción en la que descompensó a la zaga del rival. Fueron dos ejemplos del fútbol espectáculo que llevaba Juanele en sus botas. Esta y otras actuaciones destacadas influyeron para que Clemente lo llevará a la selección absoluta, con la que debutó en Vigo, si bien en el Mundial de los Estados Unidos no jugó.

También su fútbol espectacular llamó la atención de los principales clubes españoles. El Real Madrid y el Barcelona le hicieron un seguimiento. Incluso el club madrileño lo tuvo en la agenda como alternativa al uruguayo Rubén Sosa, que estaba en el Inter, aunque al final, el equipo presidido por Ramón Mendoza no fichó a ninguno de los dos. En cualquier caso, con el Sporting no hubo contactos directos, ni tampoco del Barcelona, que lo había seguido un año antes, cuando al final decidió la contratación de Iván Iglesias. Cruyff tenía algunas dudas, pero optó por cerrar la plantilla con un jugador extranjero. El club que más insistió para llevarse a Juanele fue el Tenerife, por medio de su presidente Javier Pérez, en la construcción de un nuevo equipo con altas aspiraciones.

El intermediario Miguel Santos se llevó a Juanele al Tenerife, donde se valoraba más su espectacularidad que en Gijón, donde las irregularidades de su participación en el juego no agradaban en algunos aspectos a García Remón. El técnico madrileño recomendó la salida del gijonés, para aprovechar una posibilidad que consideraba que difícilmente iba a repetirse, además de buscar jugadores más regulares en sus planteamientos, aunque fueran menos vistosos. El consejo se apoyó en esta ocasión en el entrenador para dar el visto bueno a la salida de Juanele. El club isleño abonaba 275 millones de las antiguas pesetas (1.650.000 euros), más los derechos de Pier, quien con su polémica marcha acabaría dejando en las arcas rojiblancas otros tres millones de euros, por lo que la operación global de Juanele quedó en 4,65 millones de euros. Todo un récord que tardó en superarse.

El trueque se cerró en Madrid, en la que intervino Herminio Menéndez en representación del Sporting. Fue un verano agitado, ya que también se fue Abelardo y llegaron Lediakhov, Marcos Vales, Morales y Velasco, además de Pier, una apuesta personal de García Cuervo. El capítulo de las salidas y el de llegadas no estuvo equilibrado, con unos ingresos de 3,3 millones de euros y una inversión que no llegó al millón. El consejo quiso amarrar a tope en el aspecto financiero y la temporada ofreció bastantes dudas, para acabar en una tensa promoción, con bastantes apuros.

Juanele dejó una extraordinaria imagen por su fútbol. El gijonés vistió la camiseta rojiblanca en 115 partidos oficiales, en los que anotó 23 goles. Su rendimiento fue notable, pero pesaron otras cuestiones para mantenerlo en el equipo, como la disciplina que quería García Remón en el plano deportivo, por hechos puntuales, y las debilidades económicas que cegaban al consejo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos