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Un lustro sacando lustre al escudo

Diego Simeone, junto a sus jugadores en Leicester.
Diego Simeone, junto a sus jugadores en Leicester. / Efe
  • Simeone, que hace cinco años disputaba las semifinales de la Europa League con el Atlético, ha logrado devolver la gloria a los rojiblancos con un plan armado en torno a un gran portero, dos laterales profundos y su prolongación en el campo: Gabi

19 de abril de 2012. El Atlético juega la ida de las semifinales de la Europa League ante el Valencia. 19 de abril de 2017. El Atlético saborea su tercera clasificación a unas semifinales de Champions en cuatro años. Entre las dos fechas han pasado cinco años. Un lustro en el que han cambiado muchas cosas en el conjunto rojiblanco menos la piedra filosofal de este equipo: Diego Pablo Simeone. Nadie puede poner en duda que el argentino del Atlético ha completado una obra maestra sin precedentes y un equipo de autor que ha sabido competir y plantar cara a los mejores de Europa. Además, lo ha acompañado con títulos nacionales (una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa) e internacionales (una Europa League y una Supercopa de Europa).

En este lustro, Simeone ha sabido montar un equipo a su medida, en el que los once futbolistas se mueven como uno solo, como reconoció tras lograr el pase en Leicester: «El primer día que llegué mi única ilusión era hacer un Atlético competitivo y que molestara en todas las competiciones que jugara». Y si lo ha conseguido es porque siempre se ha basado en la misma filosofía. Un equipo en el que no se negocia el esfuerzo, la solidaridad, la labor de equipo y la solidez defensiva. Unas pautas que ha conseguido mantener en estos cinco años gracias a un portero solvente, un delantero goleador, dos laterales ofensivos y un ancla en el centro del campo. De aquella semifinal ante el Valencia en el Vicente Calderón, que el Atlético ganó 4-2, sólo siguen como titulares tres jugadores: Gabi, Juanfran y Filipe Luis.

El capitán sigue siendo la prolongación del entrenador en el campo -algo tendrá que ver que coincidan en el número que luce uno y lució el otro en la camiseta rojiblanca, el '14'- y sin hacer ruido se ha convertido en el futbolista más importante del equipo gracias a su entrega, esfuerzo y sacrificio, valores que representan el 'cholismo' en el campo y fuera de él, como dejó claro tras certificar el pase a las semifinales: «Las oportunidades en este deporte nadie te las regala y nosotros las estamos consiguiendo a base de orgullo, a base de trabajo y a base de ambición». Gabi presiona, corta, distribuye, hace coberturas, da pulmones al equipo y practica el fútbol de toda la vida. Y si importante era la figura de Gabi en el plan trazado por Simeone cuando llegó al Atlético, la de dos laterales profundos es vital. Y ahí aparecen Filipe Luis y Juanfran, que ya estaban hace cinco años corriendo la banda del Vicente Calderón y curiosamente terminaron tocados el martes. Su posición en ataque y en defensa es vital en este equipo experto en potenciar virtudes propias y exagerar errores ajenos. Dos muros en defensa y dos puñales que se clavan en el corazón del rival como se demostró en el King Power Stadium de Leicester, que además -como es el caso del brasileño- aporta goles en los últimos partidos.

"Insistir, insistir y seguir insistiendo"

Y si por algo se ha caracterizado el Atlético de Simeone en este lustro ha sido por la presencia de un portero en el que basar su contundencia defensiva y un goleador que supiera aprovechar las ocasiones. Hace cinco años esos hombres eran Thibaut Courtois y Radamel Falcao y ahora esos nombres han pasado a ser Jan Oblak y Antoine Griezmann. Seguramente sin el portero esloveno la historia reciente de los rojiblancos habría sido muy diferente como demuestra que en sus 105 partidos bajo la portería rojiblanca haya dejado su marcador a cero en 61 de ellos y sólo haya encajado 65 goles. Algo similar pasa con el delantero francés, que se ha convertido en la referencia de este equipo y no sólo en ataque, porque además de gol -suma 24 tantos esta temporada- aporta trabajo, presión, solidaridad, sacrificio y liderazgo, unas cualidades que cualquier equipo que se precie quiere en uno de sus jugadores y mucho más en el futbolista con más galones de la plantilla.

Unos mimbres que se resumen en una frase del propio Simeone tras eliminar al Leicester: «Sólo tenemos un camino, insistir, insistir, insistir, insistir y seguir insistiendo», muy diferente a la de otro mito rojiblanco como Luis Aragonés, pero con el mismo objetivo: «Ganar, ganar y ganar y volver a ganar». Simeone y el Atlético siguen escribiendo una magnífica saga de interminables capítulos que ya va por un lustro en el que el final aún está por escribirse. ¿Será con una Champions en su vitrina?