Fútbol

Champions League

Fase de grupos | Jornada 3

Un Atlético sin identidad y con problemas

Griezmann controla ante Garayev. /Alexander Nemenov (Afp)
Griezmann controla ante Garayev. / Alexander Nemenov (Afp)

Los rojiblancos, atenazados, empatan ante el modesto pero digno Qarabag en Bakú y se obligan a una proeza para estar en los octavos

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

El Atlético se atascó en la ‘final de Qarabag’, no fue capaz de ganarla y complica su presencia en los octavos de la Champions League. Por ahora sólo ha sumado dos puntos tras tres jornadas y los precedentes dicen que sólo otros siete equipos pasaron de ronda en esa situación, fracasando 80 de ellos con los mismos números. Es cierto que tiene dos partidos en casa pero viendo su fracaso en el estadio del modesto equipo azerbaiyano hasta el más optimista suspira haciendo cábalas. El Qarabag, que logró un punto histórico además de un gran pellizco económico, demostró no tener miedo e inquietó al equipo de Simeone en busca de la victoria hasta que se quedó con diez. Incluso en inferioridad dispuso de una buena opción para el 1-0, que hubiese supuesto casi el adiós definitivo de los madrileños a conseguir una de las dos plazas.

0 QARABAG

Sehic, Medvedev (Rzezniczak, min. 70), Hüseynov, Sadygov, Agolli; Richard Almeida, Garayev, Pedro Henrique (Guerreier, min. 68), Michel (Elyounoussi, min. 85), Madatov y Ndlovu.

0 ATLÉTICO

Oblak; Vrsaljko, Giménez, Godín, Filipe, Carrasco (Correa, min. 72), Gabi, Saúl, Gaitán (Thomas, min. 63); Gameiro (Torres, min. 72) y Griezmann.

ÁRBITRO:
Ruddy Buquet (Francia). Amonestó a Míchel y Guseynov. Expulsó a Ndlovu por doble amonestación 59’ y 75'.
INCIDENCIAS:
Tercera jornada del Grupo C de la Liga de Campeones 17-18. Algo más de media entrada sobre los 69.870 espectadores disponibles en el Olímpico de Bakú.

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Y es que ni siquiera con uno más fue capaz de perforar la meta de Sehic, convertido en el héroe tras detener las mejores opciones rojiblancas en el primer acto. Se está comprobando que, hasta que aparezca Diego Costa, el Atlético tiene un serio problema con el gol. «Costa es ese delantero que siempre marca el uno a cero», decía Filipe hace unos días. Por ahora, se ha quedado sin marcar en la primera parte en ocho de sus once partidos esta temporada. Gameiro disfrutó en Bakú de una oportunidad el día en que el Atlético no se podía permitir fallar bajo ningún concepto. Ni siquiera dio la sensación de crear peligro, aunque es cierto que dejó una bola franca para Griezmann. El francés no fue capaz de superar al balcánico, lo mismo que le sucedió a Carrasco. El análisis simple puede limitarse a eso, a la falta de gol, pero dos mano a mano contra el portero es lo mínimo en un duelo así. Pero no controla el partido. Ni es capaz de recuperar la pelota.

Nadie duda del enorme paso dado por el Atlético desde la llegada de Simeone. No sólo en cuestión de títulos, sino de poder competitivo en España y sobre todo en Europa. Con el argentino el Atlético ha recuperado su estatus, se ha convertido en un aspirante a esa ‘orejona’ que se le resiste ya que sólo el Real Madrid le ha apartado de ella durante cuatro campañas consecutivas. Acceder por quinta campaña consecutiva era el reto mínimo de este grupo, que tiene en mente terminar esta década sumando la ‘primera’. Curiosamente poder llegar a esos ansiados duelos de febrero depende ahora de superar a un equipo de Azerbaiyán y conseguir después la doble machada ante Roma y Chelsea. Casi nada. No es imposible, porque este equipo ha demostrado tener capacidad para hacerlo pero ahora mismo su problema de juego y gol le convierte en un equipo angustiado desde que comienzan los encuentros.

Ya no puede fallar

Lo peor es que en Bakú hubo momentos en que pareció que el equipo no llegaba al nivel ante un rival cerrado. No estuvo cómodo ni logró asentarse en ningún momento. De hecho, casi media hora le costó pisar el área rival: un disparo desviado de Gaitán precedió al mano a mano errado por Carrasco, que hizo un partido pobrísimo y se marchó del campo cabreado mientras el reloj se desangraba. Por momentos pareció faltar gente decidida, ante un rival frágil atrás y atrevido con la pelota. Con ella buscó a Oblak. Pedro Henrique hizo el primer remate, en una acción que recordó al tanto anotado por Luis Suárez en el Metropolitano. Oblak caso no tuvo que parar mientras que en la otra portería Sehic evitó el 0-1 haciéndose grande ante Griezmann, que lanzó al muñeco. Cuestión de confianza cuando más lo necesita el Atlético.

Al Atleti le cuesta vencer cuando se mide con un rival inferior, ya que no es un equipo con facilidad para elaborar fútbol. Necesita mucho más de los laterales (Juanfran no está en su mejor momento y Vrsaljko que no termina de adaptarse) y sus proyecciones en ataque porque se convierte en muy previsible si no doblan. Sin Koke faltó ritmo y chispa, el equipo sintió la necesidad de hacer el gol y eso sólo le provocó actuar con más ansiedad. Ahora, con todo en contra tendrá que ofrecer su versión más competitiva. Por si acaso, no den por muerto al Atlético del Cholo. Si compite como sabe y recupera la efectividad goleadora podría sumar los nueve puntos. Por algo lleva cuatro años entre los ocho mejores de Europa.

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