El Comercio

derbi madrileño

Samba sobre la línea de cal

Marcelo y Filipe dialogan con el seleccionador brasileño.
Marcelo y Filipe dialogan con el seleccionador brasileño. / AFP
  • Marcelo y Filipe son los amos del lateral izquierdo en el Bernabéu y el Calderón, mientras que con la selección brasileña se reparten el protagonismo con cronómetro

Hace ya una década que la banda izquierda del Bernabéu pasó de colindar con la Castellana a ser una extensión de la playa de Copacabana. En noviembre de 2006, Marcelo Vieira se presentó en el Real Madrid con 18 años y la cabeza rapada llena de fantasía. Opositaba a heredero de Roberto Carlos, cartel que llevó durante la temporada anterior otro brasileño, un tal Filipe Luis Kasmirski, sin ni siquiera debutar en Chamartín. Más tarde sería ídolo del barrio indio.

En 10 años, Marcelo ha madurado y sus rizos son una marca reconocidad mundialmente, pero el 12 del Real Madrid sigue llevando la anarquía por bandera cada vez que coge el balón. Filipe Luis es fiel creyente del cholismo, una corriente que bien podría ser un ejército o una secta. La sangre 'canarinha' todavía corre por sus venas, eso sí.

Marcelo no tiene rival ni recambio en el Bernabéu. Esta temporada se ha perdido seis partidos, todos por obligación, y el Madrid ha empatado cuatro... Pero su ausencia se nota tanto o más en la grada que en los puntos: sin el carioca se escuchan menos 'olés'. Todo el mundo sabe dónde empiezan sus jugadas, pero ni siquiera él tiene claro en qué parte del campo van a terminar. Decide sobre la marcha según le pida el cuerpo, hacia dentro casi siempre. No es casual que en sus primeros cursos de blanco también jugara de interior.

Filipe, en cambio, es el canon de la posición. Sus partidos deberían enseñarse en las escuelas: dobla cuando puede y conduce cuando debe. A la hora de sacar el balón es la bomba que da oxígeno a un Atlético sin centrales con guante. En defensa, donde se mide a los soldados del Cholo, pocos le han ganado un mano a mano. Quién lo diría del casi extremo que llegó de Riazor.

Un loco y un cuerdo. Formarían la pareja de laterales de ensueño para cualquier técnico, Tite incluido. El seleccionador brasileño raciona con cronómetro sus apariciones con la camiseta 'verdeamarelha': dos partidos para Marcelo, los mismos para Filipe; uno para el del Madrid, otro para el del Atleti. Como para decidirse por uno.