Primera

Borja Mayoral se pide ser Morata

Borja Mayoral, tras marcarle a la Real Sociedad. /Ander Gillenea (Afp)
Borja Mayoral, tras marcarle a la Real Sociedad. / Ander Gillenea (Afp)

El canterano se reivindicó en Anoeta con un gol y una notable actuación aprovechando las ausencias de Cristiano y Benzema

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

«Me he enterado hoy en la charla del míster. Toda la semana trabajo y trabajo para tener este tipo de oportunidades. Jugar en el Real Madrid es un tesoro y voy a trabajar para tener más». Con la inocencia y humildad de un meritorio explicaba Borja Mayoral cómo había recibido la noticia de su titularidad en Anoeta, escenario al que el Real Madrid arribó acuciado por la desventaja de siete puntos respecto al Barça tras dos empates consecutivos en casa y del que salió reforzado al mostrar una imagen, sobre todo en la primera parte, cercana a la que le llevó a conquistar los dos primeros títulos de la temporada. Una notable victoria en la que la actuación del canterano resultó capital con un gol y tres cuartas partes del segundo.

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Devolvió con creces Borja Mayoral la confianza que en él depositó Zinedine Zidane precisamente en un momento en que arreciaba el debate sobre la carestía de recursos ofensivos evidenciada por la sanción de Cristiano Ronaldo y la lesión de Benzema. Un zarpazo de oportunista, propio de un depredador de área, y una cabalgada en la que plasmó el hambre y el coraje de quien sabe que en cada acción le va el futuro, le sirvieron para reivindicarse como el perfecto ‘9’ en ausencia de quien porta dicho dorsal en su camiseta.

«Estoy muy contento por el partido que hemos hecho y también contento por mí. Me hacía falta hacer un partido así y ahora toca pensar en el Betis, que también va a ser muy difícil. Éste es mi primer gol oficial en Liga y estoy muy feliz», proclamó el ariete tras cumplimentar su faena en el estadio donostiarra, el mismo teatro donde había ostentado su última titularidad defendiendo los colores del cuadro de Concha Espina allá por abril de 2016. Un partido aquel que dio inicio a la fulgurante racha de 73 partidos consecutivos marcando que acumula la escuadra de Zidane y que significó también su última aparición con el club que le formó antes de marcharse cedido al Wolfsburgo.

Confianza devuelta

Buscaba repetir el Real Madrid la fórmula que tan extraordinarios resultados dio con Carvajal, encumbrado como uno de los mejores laterales de la Bundesliga gracias al curso que pasó en el Bayer Leverkusen. La apuesta, en el caso del punta, salió rana. Penó el joven talento de La Fábrica en el equipo de la Volkswagen, con el que apenas selló dos dianas en 21 encuentros. El parleño, al que Carlo Ancelotti había citado por primera vez tras verle despuntar en la Youth League, había salido con grandes expectativas y regresaba con la moral por suelos después de que primero Dieter Hecking, luego Valérien Ismaël y por último Andries Jonker le otorgasen poco más que un papel de comparsa.

Zidane, que le había tenido bajo sus órdenes en el Castilla y que le alistó en seis encuentros en la campaña 2015-2016 con el primer equipo, aceptó su vuelta previendo la salida de Mariano. Con lo que no contaba el galo era con la marcha también de Morata. Borja Mayoral, que había de cumplir una misión similar a la que desempeñó el ahora delantero del Lyon, se vio de pronto ‘ascendido’ al rol de primer relevo de Benzema. Pero su flojo paso por el Wolfsburgo sembraba dudas. El mismo Zidane dejó claro que echaba de menos más variantes en la punta de ataque, aunque inmediatamente reculó. Pintaban bastos para el ariete de Parla, que sólo gozó de unos pocos minutos en el tramo final del choque liguero ante el Valencia y el estreno en la Champions frente al Apoel. Contempló desde la grada cómo caía lesionado Benzema contra el Levante. Desprovisto de otro delantero nato en el banco, Zidane tuvo que recurrir a Bale.

El contratiempo no alteró, con todo, el pulso del preparador galo. «Es verdad que cuando miras los jugadores que tenías como Morata y Mariano que lo hicieron muy bien, ahora miras y tienes sólo a Mayoral, puedes pensar que falta un nueve, pero al final no se ha podido», confesó Zizou tras aquel choque, en el que dejó traslucir que la plantilla no era tan amplia como a él le hubiese gustado. Pero a renglón seguido dio un voto de confianza al canterano. «Creo mucho en Mayoral, quiere y tiene hambre».

El turno, cuando pocos lo esperaban, le llegó contra la Real Sociedad, y Borja Mayoral no dejó pasar la ocasión. Con Cristiano ya calentando para el encuentro ante el Betis, el ‘21’ no sólo marcó, sino que se fajó en la presión elevada con que el Real Madrid sorprendió a la escuadra donostiarra. Cayó a banda para aprovechar los espacios que dejaban los laterales del equipo de Eusebio cuando subían y se asoció bien con sus compañeros. «Me alegro mucho por él, pero yo sé que es un buen jugador y que podría tener un papel importante en el equipo. Lo ha hecho fenomenal y no sólo por su gol sino por lo que ha luchado, se ha movido y se ha ofrecido», valoró Zidane. El delantero de Parla, que acababa de firmar su primer gol oficial con el primer equipo después de aquel frente al Levante en la campaña 2015-2016 que imploró al árbitro pero que De Burgos Bengoetxea dictaminó que había sido en propia puerta, salió feliz, seguro de haberse vindicado. «Somos bastantes delanteros, estoy contento de estar aquí y si el míster me pone es porque me ve preparado”, declaró. Llegó para asumir el rol de Mariano, pero él se pide ya ser Morata.

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