FC Barcelona

La renovación de Messi, otro conflicto en el Barça

Leo Messi, durante el partido de Liga contra el Betis.
Leo Messi, durante el partido de Liga contra el Betis. / AFP

Bartomeu, cada día más cuestionado y atacado por Laporta y Neymar, no duda de su continuidad hasta 2021, pero ya nadie se fía del presidente

P. RÍOSBarcelona

La mano de Ernesto Valverde se comienza a notar en el Barça. El equipo sigue en reconstrucción y puede que el once titular de septiembre no se parezca en nada al que derrotó 2-0 al Betis en la primera jornada de Liga si llegan el centrocampista Seri (Niza) o el extremo Dembélé (Borussia Dortmund), quizás los dos fichajes que más encaminados están, con permiso del mediapunta Coutinho (Liverpool) o de otro extremo como Di María (PSG). Para entonces ya podrá jugar Paulinho, que fue baja porque todavía no había llegado el transfer, y los lesionados Luis Suárez e Iniesta. Por eso lo interesante fue ver que el equipo azulgrana dio una buena imagen, con las ideas claras y jugando con un 4-2-3-1 que en otros tiempos hubiese sido considerado un sacrilegio. Ahora, hasta el entorno más purista ha entendido que hay que dar un paso atrás, rearmarse y practicar un sistema acorde a los jugadores que se tienen, incluso con Messi de ‘falso 9’, como en la era Guardiola.

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El argentino no tuvo fortuna en el remate, con tres postes, pero hizo un gran partido, comprometido como siempre en un día que amaneció con la rumorología internacional avisando que el Manchester City podría pagar los 300 millones de euros de su cláusula de rescisión antes del 1 de septiembre. El propio club azulgrana ha fomentado la publicación de noticias así con sus contradicciones respeto a la renovación del delantero argentino, que acaba contrato el 30 de junio de 2018. En su día se emitió un comunicado oficial anunciando el acuerdo para su continuidad hasta 2021 y el presidente, Josep Maria Bartomeu, aseguró en un par de entrevistas que el ‘10’ ya había firmado.

Sin embargo, el vicepresidente deportivo, Jordi Mestre, ya comentó la pasada semana que «el asunto de la renovación de Messi lo lleva personalmente el presidente y me extrañaría que no se hiciese», y el director deportivo, Robert Fernández, culminó el domingo el galimatías señalando que «sólo falta encontrar el momento para que Messi se siente a firmar». Mentiras, quizás a medias porque los papeles sí podría estar firmados por los representantes legales del argentino, y mucha confusión. Si en esas aparece el magnate Mansour bin Zayed Al-Nahyan, el jeque propietario del club inglés, anunciando que el City haría el fichaje más caro de la historia de la entidad antes de cerrarse el mercado el 1 de septiembre, pues todos a temblar en el FC Barcelona tras lo sucedido con Neymar, el PSG, otra cláusula y otro jeque. En el Manchester City, además, está Pep Guardiola como entrenador y Ferran Soriano en las finanzas. Era difícil que no se acabara relacionando todo, aunque fuentes del club inglés filtran que ese fichaje histórico será el de Alexis Sánchez (Arsenal) por unos 120 millones.

Evidentemente, chocó el domingo ver a Messi rodeado en ataque de Deulofeu y Alcácer, con Sergi Roberto a su espalda. No lo hicieron mal ninguno de los citados, con gol del centrocampista y dos asistencias del primero, pero seguro que el ‘10’ espera un aumento de la calidad para aspirar a todos los títulos en la fase final de su carrera. Los oportunistas no han tardado en aparecer, como no puede ser de otra forma. Joan Laporta, expresidente del club, agazapado en la trinchera, o mejor dicho, descamisado en algún chiringuito playero, se sumó a la etiqueta ‘Bartomeu dimisión’ que se convirtió en ‘Trending Topic’ mundial la pasada semana y escribió en Twitter: «Si queremos que Messi contuinúe a gusto tenemos que echar a Bartomeu». Ya lo ha dicho otras veces, pero en esta ocasión aprovechó el rumor del City con Messi para hacer sangre. Tampoco nadie sabe qué papel tiene ahora en la oposición, pues la moción de censura la lidera Agustí Benedito y él no quiso sumarse. Como curiosidad del funcionamiento de las redes sociales y de su relativo poder, cuando hace un par de meses se produjo una recogida de firmas para pedir la dimisión de Bartomeu en la foto no había más de diez personas. Y el domingo en el Camp Nou se produjeron dos conatos de cánticos pidiendo el «¡Bartomeu dimisión!» que se apagaron en segundos.

Neymar también ataca

El último en sumarse al acoso y derribo a Bartomeu fue el menos indicado: Neymar. Tras su partidazo con el PSG, indicó: «Estoy muy triste con la directiva del Barça. No son gente que tiene que estar ahí. El Barça merece mucho más». Le faltó decir que engañó durante más de un mes al club y a sus socios haciendo ver que no se había comprometido con el PSG para intentar cobrar una millonaria prima de renovación (firmó hace un año) que lógicamente se le ha negado, otorgándole sólo la parte proporcional de un año. Cuando se habla de 26 millones, y con los Neymar de por medio, el tema está claro.

En resumen, Bartomeu está dando palos de ciego en el Barça, especialmente desquiciado tras la repentina marcha de Neymar, y de sus decisiones en lo que queda de agosto dependerá que triunfe la moción de censura, pero si los que le apedrean son Benedito, Laporta y Neymar puede estar relativamente tranquilo porque tienen el mismo escaso crédito que él. Eso sí, otra cosa es que Messi levante la voz en su contra o se niegue a firmar la renovación. Entonces, que vaya preparando el globo.

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