Análisis

Vuelta al caos

Zinedine Zidane saluda a Isco tras cambiarle ante el Espanyol./Efe
Zinedine Zidane saluda a Isco tras cambiarle ante el Espanyol. / Efe

Zidane admite que la derrota del Real Madrid en Cornellà «duele» en el aspecto anímico a menos de una semana de la cita cumbre en el Parque de los Príncipes

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

Desaliñado, desorganizado, caótico al final y con Cristiano Ronaldo, su jugador franquicia, disfrutando de otro día libre, el Real Madrid volvió a las andadas en Cornellà-El Prat. Al caer en un feudo amigo, tradicionalmente considerado un pequeño Bernabéu en Cataluña y donde no había perdido en diez años, el equipo de Zinedine Zidane retomó una senda peligrosa que parecía bien encauzada desde el triunfo ante el PSG que se consideró de forma unánime un punto de inflexión en la temporada.

Con la Liga perdida desde hace tiempo y el cuarto puesto sin peligrar, ya que el Villarreal inició esta jornada laborable a diez puntos en la tabla, la derrota del Madrid ante el correoso ejército de Quique Sánchez Flores tiene más trascendencia anímica que numérica. «Es una derrota que duele, un pasó atrás. Lo siento por mis jugadores», confesó el técnico francés tras el choque del martes, cuando toda España se encontraba en estado de ‘shock’ por el repentino fallecimiento del mítico Enrique Castro ‘Quini’, el ‘Brujo’ del gol.

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Los blancos vuelven a invertir una dinámica ganadora desde que vencieron 3-1 al equipo galo en el primer asalto de octavos de la Champions, un combate que tendrá su continuidad el próximo martes en el Parque de los Príncipes, sin la presencia del brasileño Neymar, lesionado y más preocupado por llegar bien al Mundial de Rusia con Brasil que de buscar recuperaciones milagrosas de una fisura del quinto metatarsiano.

La unidad B fracasa en otra jornada de rotaciones masivas, sin Cristiano falta pegada e Isco genera tensión en el grupo por salir con parsimonia del campo

Desde ese choque de ida, las goleadas ante Betis (3-5), Leganés (1-3) y Alavés (4-0) mostraron que el Real Madrid había recuperado su pegada. Pero sin Cristiano no hay paraíso. Ni Gareth Bale en punta, ni luego Karim Benzema, hicieron olvidar al astro portugués, que no sólo marca sino que inyecta ambición y competitividad a sus compañeros.

De nuevo, la unidad B salió mal parada del feudo perico. Hasta ocho futbolistas alineados el martes por Zidane coincidían con los que habían caído en Copa ante el Leganés, en el Bernabéu. Se pone de manifiesto otra vez que el plan de las rotaciones extremas dista de la efectividad demostrada en la segunda mitad del curso pasado, cuando suplentes y titulares fueron decisivos para conquistar la Liga y la Copa de Europa.

Sin ambición

Por partes. Achraf y Marcos Llorente, las dos principales sorpresas en el equipo, suspendieron el examen. El marroquí se vio superado por su banda igual que ante el Leganés, y el mediocentro creó poco y no pudo contener a los pericos. Kovacic e Isco resultaron intrascendentes. El croata no supera esa tendencia a conducir demasiado en un puesto donde hay que tocar y ofrecerse mucho, e Isco estuvo irregular. Además, quedó señalado por tardar 45 segundos en salir del campo cuando fue reemplazado por Benzema. Apático y molesto por la situación, el malagueño generó tensión en el vestuario. Según el periodista José Luis Sánchez, Sergio Ramos le recriminó al centrocampista su falta de consideración hacia el compañero y su mala actitud, además de echarle en cara que en el Madrid hay que «salir corriendo» del campo.

En las bandas, Lucas Vázquez y Marco Asensio lo intentaron partiendo en el equipo titular y dejaron toques de su inmensa clase, como un vistoso taconazo del balear, pero no fueron los jugadores que acostumbran a asistir y golear cuando comparten equipo con Cristiano, Toni Kroos y Luka Modric, o parten como revulsivos desde el banquillo. Como reconoció Zidane, en la segunda parte el equipo reculó y le faltó «un poco de todo».

Sobre todo, careció de la ambición e intensidad necesarias para irse entonces a por la victoria y obligar a Diego López, que no tuvo que hacer intervenciones importantes. Buena parte del madridismo se pregunta, no sin cierto ventajismo tras la derrota, por qué Zidane da tantos descansos a Cristiano mientras que Leo Messi lo juega practicamente todo en el Barça. Tampoco se comprende ese tramo final con Marcos Llorente de central, Ceballos de mediocentro y Ramos en punta, junto a Benzema y Borja Mayoral, que preludió el gol, a modo de castigo, de Gerard Moreno, ya sin tiempo para la reacción

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