Marcelino saca al Valencia de su travesía por el desierto

Marcelino da instrucciones en Mestalla. / EFE
Marcelino da instrucciones en Mestalla. / EFE

El técnico de Careñes ha puesto fin a dos años de vaivenes en Mestalla con un excelente inicio de campaña

IVÁN ÁLVAREZ GIJÓN.

Con su energía desbordante, contenida por los límites del área técnica, Marcelino García Toral ha revolucionado Mestalla. Media docena de partidos oficiales dirigidos le han bastado al entrenador de Careñes para plasmar la profunda cirujía a la que ha sometido al Valencia para zanjar dos temporadas repletas de sinsabores para sus aficionados, coléricos al observar a su equipo en la duodécima plaza de la clasificación tras la jornada que bajaba el telón al campeonato liguero.

«Marcelino me dijo que iba a cambiar todo en Valencia y ha cumplido», confesó tras su llegada a la capital del Turia Gabriel Paulista, uno de los guardaespaldas reclutados por el técnico asturiano para custodiar una portería perforada hasta en 65 ocasiones el último curso. Taponar esa hemorragia de goles era uno de los elementos capitales en un minucioso plan que se comenzó a trazar a comienzos de la pasada temporada, cuando el artículo 162 del reglamento de la Real Federación Española de Fútbol impidió al entrenador maliayo tomar el relevo de Pako Ayestarán para asumir las riendas del conjunto 'ché' como finalmente hizo este verano.

A pesar de que tuvo que esperar hasta los últimos coletazos del mercado para confeccionar la plantilla a sus órdenes, los números reflejan su buen aterrizaje. Encaramado a la preciada cuarta plaza, la que otorga el último billete que da acceso a la Liga de Campeones, su tropa ha salido indemne de batallas libradas contra artillerías pesadas como las del Real Madrid y el Atlético mientras interioriza con suma celeridad sus estratagemas.

«El Valencia ya es identificable con los equipos que entrena Marcelino», advirtió su homólogo en la Real Sociedad, Eusebio, antes de verse obligado a capitular en Anoeta en un duelo sin cuartel. Un triunfo que ilustró que el rumbo firme del conjunto valencianista, perteneciente al selecto triángulo de invictos en la élite del fútbol español en la presente temporada. «Creo que es el resultado de haber hecho una reconstrucción importante de la plantilla, del trabajo diario de los jugadores y de la capacidad de acierto en los fichajes», expuso el entrenador asturiano, que no titubeó este verano a la hora de abrir la puerta de salida a varios de los veteranos del vestuario en su propósito de formar un grupo cohesionado que realojase el listón de la competitividad con la complicidad del director general del club, Mateo Alemany, con quien ha entablado una buena relación.

«La perfección no existe, pero podemos mejorar y acercarnos a ella», proclamó ambicioso tras su triunfo el pasado domingo en San Sebastián, donde cerró una semana de turno doble, con pleno de triunfos sellados con ocho goles a favor y solo un par en contra. Seis puntos que le afianzaron en el cuarteto de cabeza de la clasificación y muestran que Marcelino ha ensamblado las nuevas piezas en un engranaje colectivo que funciona cada vez con mayor precisión. Ordenadas en su prototípico 1-4-4-2 en el que la gran perla formada en la cantera del club, Carlos Soler, ha encontrado su hueco orillado al flanco derecho, ha hecho confluir al talento con la capacidad de sacrificio sin balón.

«Me han acogido muy bien. Tuvimos ya muy buenas sensaciones en la pretemporada y el equipo arrancó bien», explica sobre la apertura de su nueva etapa profesional el técnico maliayo, a quien el capitán valencianista, Dani Parejo, ha calificado ya como uno de los entrenadores más importantes de su trayectoria. «No se equivoca. Es un futbolista que necesita que le aprieten un poquito. Con Marcelino se puede consolidar en un doble pivote. Te lleva hasta el extremo, pero saca lo mejor de ti», argumenta Gonzalo Colsa. El mediocentro cántabro también ejerció ese rol de líder en un vestuario dirigido por el de Careñes, quien a juicio del santanderino «marcó un antes y un después en la vida de muchos futbolistas» con su primera etapa en El Sardinero, cerrada con una histórica clasificación para la Copa de la UEFA.

«Vive para el fútbol»

«Es un hombre que vive para el fútbol. Al futbolista le prepara un guión de lo que tiene que hacer y lo que se va a encontrar. Para ello necesita que todo el mundo esté enchufado como lo está él. Está obsesionado, en el buen sentido de la palabra, con todos los aspectos que rodean al jugador», detalla Colsa, que destaca la relevancia capital que guarda la exigencia física en el estilo de juego del actual inquilino del banquillo valencianista y su capacidad para que quienes le rodean se empapen pronto de sus ideas.

«Conociendo a Marcelino ya tendrá controlados hasta los jardineros que cuidan del campo. Trabajando con él te das cuenta de que no hay casualidades», apostilla sobre una transformación en Mestalla que valora como «rapidísima». Afincado en la zona del Nuevo Mestalla, el de Careñes no oculta su felicidad, aunque es consciente de que afronta una carrera de fondo. En sus primeros metros, ya ha encontrado la salida de la travesía por el desierto valencianista.

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