Mareo marca la ruta de la cumbre

Los futbolistas del filial, durante un entrenamiento en Mareo. /  A. FLÓREZ
Los futbolistas del filial, durante un entrenamiento en Mareo. / A. FLÓREZ

José Alberto López y Alejandro Menéndez, dos entrenadores formados en el club rojiblanco que compartieron vestuario en Avilés, confrontan esta mañana sus pizarras El Sporting B recibe a un remozado Burgos con la ambición de reforzar su liderato

IVÁN ÁLVAREZ GIJÓN.

El combate que protagonizan el Sporting B y el Mirandés por instalarse en el lujoso ático de la clasificación, con pasillo doble en el camino hacia Segunda División, entre en sus asaltos finales. Consumidos ya tres cuartos del campeonato liguero, el filial rojiblanco se ha instalado en la cumbre de la tabla del Grupo II y pretende reforzar su posición en un duelo contra el Burgos guionizado con el cuño de Mareo.

El presente y el futuro del Sporting chocan contra su pasado este mediodía (12 horas) en el vivero del club gijonés, que albergará un duelo de pizarras entre José Alberto López y Alejandro Menéndez. Dos entrenadores que han demostrado saber cincelar de manera acertada a los alumnos aventajados de la Escuela de Fútbol de Mareo, el escenario del primer pulso táctico entre maestro y discípulo.

El técnico ovetense y el gijonés coincidieron en el vestuario del juvenil del Avilés en la temporada que ejercía de bisagra entre el pasado milenio y el actual. El entrenador del filial sportinguista formaba la zaga blanquiazul y su homólogo en el Burgos llevaba las riendas del equipo en el tramo inicial de una trayectoria en los banquillos que el pasado 19 de febrero se retomó en El Plantío.

La directiva del club castellano le eligió para dar un giro de tuerca al equipo a nivel de resultados y estilo de juego, atascado en el pragmatismo de Patxi Salinas, y en su cuarto duelo al frente del equipo visita al Sporting B, el mejor local de la categoría de bronce del fútbol español. El filial rojiblanco regresa a su fortaleza con la ambición de olvidar el tropiezo sufrido el pasado sábado en el feudo del Amorebieta y allanar su camino hacia el título liguero.

Mientras el técnico gijonés trata de imprimir con la mayor celeridad posible su huella en el conjunto burgalés, José Alberto moldea un equipo de autor que una semana más se verá mermado para cumplir una de sus principales finalidades, nutrir al primer equipo. Juan Rodríguez y Nacho Méndez, que participaron el pasado domingo en el contundente triunfo en El Molinón sobre la Cultural Leonesa, vuelven a estar a las órdenes de Rubén Baraja y a ellos se suma Víctor Ruiz, debido a la incertidumbre por el estado físico de la mayoría de centrales de la primera plantilla.

Sin ellos ni Adri Montoro, que deberá cumplir un partido de sanción por acumulación de cartulinas amarillas, el técnico sportinguista ha confeccionado una convocatoria de veinte jugadores con los tres guardametas y los juveniles José Gragera y Sandoval. Los burgaleses llegan espoleados tras su empate en el derbi contra el Mirandés, en un choque en el que fueron de menos a más, y con una de sus amenazas ofensivas con cromosomas sportinguistas en su ADN futbolístico.

Carlos Álvarez volverá a pisar el campo número 1 de Mareo, el rectángulo de juego que tantas veces recorrió con la camiseta rojiblanca, para incordiar a la zaga del conjunto gijonés, en la que el candasín Ramón se postula para suplir la baja de Adri Montoro en el costado diestro. Dani Martín será el guardián de una alineción en la que la pareja de centrales que podría volver a estar formada por Pelayo y Carlos Cordero, Alberto Espeso custodiará el flanco izquierdo de la zaga, Cristian Salvador y Pedro apuntan a mover los hilos de la medular, con Álvaro Traver, Isma Cerro y Berto Cayarga como socios de Claudio en ataque.

En un choque en el que impartirá justicia el navarro Leo Ollo, los jóvenes sportinguistas confían en recuperar la pegada que han lucido a lo largo de la temporada y les faltó contra el Amorebieta para doblegar al equipo menos goleado de la categoría. En ese idilio rojiblanco con la portería rival se ha cimentado el magnetismo con la victoria en Mareo, el atajo en el camino hacia la cumbre.

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