Medio siglo del debut de Castro

Medio siglo del debut de Castro
Jesús Castro, observado por varios jugadores, atrapa un balón lanzándose al suelo en un encuentro disputado frente al Madrid. / EL COMERCIO

Hoy se cumplen cincuenta años del estreno en Vigo del legendario guardameta

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Con 16 años -un adolescente imberbe de camino a la mayoría de edad, espigado y con el pelo ensortijado- debutó Jesús Castro como profesional. Fue en Vigo, formando parte de la cartelera de un partido revoltoso y accidentado, con seis goles (4-2) y poca tregua, en el ocaso de la temporada 1967-1968. «Ya tenía entonces una pinta buenísima cuando le veíamos en los entrenamientos, pero ¡solo era un crío! Lo traía 'Florín' en coche a los entrenamientos, pero si lo piensa fríamente, ¿cómo un chaval con 16 años podía jugar de titular en un equipo como el Sporting?», se pregunta con la perspectiva del tiempo Carlos García Cuervo, lesionado entonces, a quien sustituyó el legendario portero en aquella mágica tarde.

Cincuenta años se cumplen hoy de aquel histórico partido en Vigo. El 14 de abril de 1968 emergió para el público Jesús Castro. Pero, matiza García Cuervo, «donde se consagró fue en el partido de Copa que jugamos un mes después frente al Barcelona en El Molinón». Ese fue el despegue. Ya no aterrizó. Durante sus dieciocho años como futbolista profesional, tan solo jugó en el Sporting, participando en 471 encuentros, con el subcampeonato de Liga y las dos finales de la Copa del Rey como momentos más sonados, además de las participaciones en la UEFA.

«Después de Iribar creo que era el mejor portero de la época» Carlos García Cuervo

Todo ello, unido a la heroica acción que le costó la vida hace veinticinco años, le ha elevado a los altares del sportinguismo. Dentro de un mes, de hecho, está previsto el acto para bautizar la puerta número 1 con el nombre de Jesús Castro. Todavía no hay una fecha establecida, aunque la estimación es que la jornada se produzca a finales del mes de mayo, coincidiendo con algún partido del Sporting como local, posiblemente la visita del Barcelona B. De momento, sigue en el aire.

«Para mí era como alguien de la familia», retoma Carlos García Cuervo. «Estuve cuatro o cinco años jugando con él, conviviendo en la misma habitación», abunda el exguardameta rojiblanco, quien asume que «estaba por encima de mí y de casi todos. Después de Iribar, creo que era el mejor portero de la época».

Su sucesor

Del antecesor al sucesor. «Mis primeros recuerdos de Castro fueron viéndole jugar con su jersey verde, su pantalón azul y aquellas medias negras. Incluso asomándole el cuello de una camiseta del equipo por debajo», recuerda con nostalgia Juan Carlos Ablanedo. «Luego, ya con 18 años, tuve el honor de calentar con él en San Mamés para un partido contra la Real que se jugó allí no sé por qué. Fue inolvidable», amplía la otra leyenda de la portería. Igual de inolvidable cincuenta años después.

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