El compañero de habitación de Maradona

Monchu, ayer, en las instalaciones del TSK Roces, junto a un grupo de jugadores de uno de los equipos./Paloma Ucha
Monchu, ayer, en las instalaciones del TSK Roces, junto a un grupo de jugadores de uno de los equipos. / Paloma Ucha
El gran día de...

El exfutbolista del Sporting coincidió con el mito argentino durante su etapa en elSevilla

VÍCTOR M. ROBLEDO

Un trozo de la historia del fútbol cuelga de una de las paredes de la vivienda de Monchu. En la temporada 1992-93, el exdelantero del Sporting coincidió en el Sevilla con la figura que desveló sus noches durante el Mundial 86: Diego Armando Maradona. «Me acostaba de madrugada para ver los partidos y seis años después compartía habitación con él. Como persona era un diez, siempre preocupado y pendiente de sus compañeros», apunta el luanquín. Tantas horas compartieron juntos en las concentraciones sevillistas que Maradona quiso tener un detalle con su compañero. «Me regaló la camiseta de su regreso a la selección argentina. La tengo enmarcada», explica Monchu.

La prenda del mito argentino es solo uno de los recuerdos que Monchu Suárez del Valle (Luanco, 1968) guarda de una carrera deportiva en la que superó los trescientos partidos oficiales entre Liga, Copa del Rey y Copa de la UEFA entre 1988 y 2000. Como todos, el exrojiblanco comenzó a jugar a fútbol de niño, influido por su padre y su hermano Juanma, con el que compartió vestuario en el Sporting a finales de los ochenta y principios de los noventa.

Desde el Marino, en el que jugó algún tiempo con una ficha falsificada al no existir equipo alevín, Monchu fichó por el Infantil del Sporting, aunque en realidad su llegada formaba parte de un plan mucho más complejo:«Nosotros en casa siempre fuimos muy sportinguistas. Ellos querían a mi hermano, que jugaba en el Ensidesa. Lo de incluirme a mí era también una forma de animarle a ir para allá, pero al final no pudieron y fui yo solo. Años después ya nos juntamos los dos», explica Monchu.

Monchu, en un partido con el Sporting en el curso 1999-00.
Monchu, en un partido con el Sporting en el curso 1999-00. / E. C.

Fue en 1988 cuando Monchu llamó la atención del entrenador del primer equipo del Sporting, Chuchi Aranguren. «El año anterior había estado en el filial. Me cedieron al Langreo, de Segunda B, y Aranguren me vio en un amistoso que jugamos contra ellos. Debuté en Vigo y me cambiaron al poco de empezar la segunda parte. En los dos siguientes partidos metí gol», recuerda el jugador, quien pese a su fulgurante estreno aún tardaría algunos años en asentarse en la élite.

Monchu pasó las dos siguientes temporadas como cedido en el Recreativo y el Avilés. Su buen papel en elSuárez Puerta, donde terminó como máximo goleador del equipo en Segunda, le abrió de nuevo las puertas delSporting, aunque aquella etapa solo duraría un año: al inicio de la campaña 1992-93, la directiva rojiblanca decidió traspasarlo al Sevilla por 1,2 millones de euros.

«Era un equipazo. Además de Maradona estaban Simeone, Suker... También Jiménez y Unzúe, que son hoy entrenadores de prestigio», destaca Monchu. Tras cuatro años como sevillista, el asturiano firmó por el Mallorca, comandado entonces por el argentino Héctor Cúper, aunque en su cabeza ya contemplaba un regreso a Gijón que cogió forma una temporada después, en 1998, tras el descenso rojiblanco a Segunda.

Una espina clavada

«Tenía ganas de volver, era una espina clavada, pero empezamos la temporada con una dinámica mala y nos costó arrancar. Además, yo tenía el recuerdo de la época en la que jugamos la UEFA y el nuevo entorno estaba muy enrarecido. Era muy chocante», admite el exjugador.

La etapa como futbolista de Monchu se cortó con apenas 30 años por una lesión en las cervicales.Fue, además, su adiós al fútbol profesional. «Me dieron que corría riesgo de tener una lesión más grave y cambié el chip», explica el luanquín.

Ahora, Monchu comparte sus conocimientos con las nuevas generaciones de jugadores como coordinador del TSKRoces. «Cuando jugaba en el Sporting me solía quedar en Mareo después del entrenamiento a ver a los equipos alevines. Ahora estoy encantado. Entrené a equipos de fútbol base, a los juveniles del Sporting, a la selección sub 14 y trabajé en la Escuela del Deporte formando a gente para entrenar», enumera. Algo aprendería él durante aquellas concentraciones del Sevilla en que compartió habitación con el mito Maradona.

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