El oviedismo desafió al mal tiempo

Cotugno saluda a un joven aficionado. /DANI MORA
Cotugno saluda a un joven aficionado. / DANI MORA

El entrenador, Anquela, y el italiano Fabbrini se llevaron las mayores ovaciones de una fría y lluviosa mañana en la víspera del encuentro Unos 700 aficionados acudieron al entrenamiento del equipo en El Requexón

R. J. GARCÍA OVIEDO.

La mañana no invitaba a acudir al ya de por sí frío Requexón, pero eso no impidió que unos 700 aficionados quisieran apoyar al equipo en el último entrenamiento de la semana.

El equipo recibió el calor de los suyos a lo largo de toda la sesión de entrenamiento y los jugadores pudieron comprobar que para los suyos el de esta tarde es un encuentro importante en el aspecto anímico.

La sesión estaba programada para las diez y media de la mañana, pero desde las diez comenzaron a llegar aficionados a las instalaciones auxiliares del club, donde estaba previsto un dispositivo de seguridad, compuesto por Guardia Civil y seguridad privada. El aparcamiento estuvo cerca de quedarse pequeño para alojar los vehículos de los aficionados azules.

Los momentos más intensos de la sesión fue cuando los jugadores salieron al entrenamiento en un pasillo de aficionados que coreaba sus nombres y les animaba. La salida del entrenador, Juan Antonio Anquela, fue uno de los momentos que más enfervorizó a los seguidores azules que corearon el nombre del técnico.

Lo que también quedó claro fueron las ganas que tienen los oviedistas de ver al italiano Fabbrini que al salir uno de los últimos al entrenamiento, recibió una gran ovación y el aliento de los seguidores del conjunto carbayón.

Los aficionados siguieron con atención el desarrollo del entrenamiento, que tuvo el trabajo habitual de la previa de un encuentro, con trabajo con balón y finalmente un partidillo entre los componentes de la plantilla, a los que ayer se sumaron el juvenil Iván Conceiçao y el del filial Emilio Morilla.

Al final del entrenamiento, un grupo de jugadores permaneció en el campo ensayando el lanzamiento de faltas y penaltis, que eran coreados por los aficionados.

Al término de la sesión, los jugadores aprovecharon para firmar autógrafos y fotografiarse con los aficionados, en especial con los más pequeños que aguantaron el frío de la mañana y la lluvia que por momentos cayó con fuerza.

La despedida final entre aplausos y gritos de ánimo puso final a una sesión que sorprendió a muchos de los componentes de la plantilla.

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