Sporting - Oviedo | «Tenemos que seguir jugando a ser ganadores», avisa Paco Herrera

Herrera se queja al equipo arbitral de la jugada con la que terminó la primera mitad, en la que Verdés, a la derecha, pudo ser expulsado.
Herrera se queja al equipo arbitral de la jugada con la que terminó la primera mitad, en la que Verdés, a la derecha, pudo ser expulsado. / EFE

«Nos confundimos y, a medida que lo hacíamos, ellos iban creciendo en el partido», lamenta el entrenador catalán

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Desde el primer vistazo, Paco Herrera compareció más serio que de costumbre, disconforme con la interpretación que había hecho su equipo de la segunda mitad. «Nos confundimos y, a medida que nos íbamos confundiendo, ellos iban creciendo», asumió sobre el inesperado desinfle del Sporting tras una primera parte excelsa. El técnico catalán buscó las causas del empate, que dejó peor regusto en las filas rojiblancas, y consideró que «confundimos tener la pelota con dar pases en el centro del campo de dos metros y hacíamos fácil que ellos nos robaran, en vez de abrir el campo como en la primera mitad y ocupar los espacios más amplios». Y fue más gráfico todavía: «No podemos jugar un rondo en un partido y parecía que lo estábamos haciendo», concluyendo que «tenemos que seguir jugando a ser ganadores». Sin renunciar al plan original.

El único rastro positivo que se detectó en su reflexión fue cuando se alejó del partido y analizó la situación desde un contexto más global, con el Sporting sumando su cuarta jornada sin derrotas. «Los datos son buenos», concedió. Pero, prolongó, «esa contrariedad no me la puedo quitar, aunque sigamos invictos; uno tiene que buscar la excelencia y que el equipo mantenga una idea los noventa minutos». Y reconoció que ante esa bajada de la segunda mitad «se me hacía difícil hasta encontrar los cambios idóneos», insistiendo en que «no quiero empatar ningún partido, sobre todo después de una primera mitad espléndida».

Hizo un paréntesis en su lectura del partido para homenajear el ambiente que presentó El Molinón, más rojiblanco que nunca, salvo por la esquina azul. «No se puede decir otra cosa que esta afición es espléndida y de Primera», dijo, deseando que «ojalá mañana -por hoy- se hable de esto y no de que ha pasado algo porque desgraciadamente siempre hay alguien que mete la pata».

Volvió a recuperar el balón y a profundizar unos centímetros más en su crítica, considerando que habían engrandecido al Oviedo con su paso atrás. «Somos nosotros los que nos hemos metido en ese lío, pero es el cuarto partido», relativizó, al mismo tiempo que observó que «seguimos invictos, es el primer gol que recibimos y la clasificación para mí no es importante, pero sí el análisis del partido».

Tras el silbido final desveló como curiosidad que había mantenido una breve charla con sus futbolistas para explicarles en qué habían fallado. «Siempre suelo hablar al día siguiente, pero sí me interesaba comentarles hoy -por ayer- dónde había estado el error», concedió, martilleando de nuevo en lo que a su juicio había propiciado la crecida azul. «El problema viene cuando no recuperábamos, no estirábamos y queríamos seguir tocando en nuestro campo. A partir de ahí ellos se montaron un poco encima de nosotros y fue una situación continuada, casi siempre recibiendo de espaldas, sin avanzar», incidió.

A renglón seguido analizó Herrera los cambios, con la entrada al campo de Bergantiños, Castro y Álex López, sacrificando a Rubén García, Stefan y Michael Santos. Sobre la entrada en juego del gallego, el técnico argumentó que «buscaba tener más la pelota y estoy seguro de que les hubiéramos hecho daño; tener la pelota era vital para salir y avanzar y hacer desaparecer esa sensación de agobio», pero explicó que el cambio se había demorado por la dinámica del partido.

Diferente en otro campo

También consideró Herrera que en otro campo, con otro rival, en un partido distinto, la gestión de los tiempos habría sido bien diferente. «Coincido en eso; es posible que este partido haya condicionado a los dos equipos en ese sentido: uno porque va perdiendo y otro porque no encontraba el camino». Más tarde confesó que llegó a plantearse jugar con un defensa de tres en el tramo final. «Me lo estaba planteando porque el juego aéreo nos hacía mucho daño y el Oviedo va muy bien por arriba; el 80% de lo que hacía era jugar balones en largo sobre nuestra defensa», concretó.

Pero, entre la crítica, tuvo tiempo para establecer un refuerzo positivo. «Lo último que les he dicho a mis jugadores es que somos muy buenos y que lo vamos a hacer muy bien, y seguimos imbatidos», manifestó, antes de reiterar que «estoy convencido de que somos muy buen equipo y de que vamos a hacer buenas cosas».

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