Segunda División

Un final de Liga de vértigo en Segunda División

Un final de Liga de vértigo en Segunda División

El Valladolid y Osasuna aprovechan los tropiezos del grupo de cabeza para acortar distancias y comprimir todavía más la lucha por el 'play off'

J. A. G. GIJÓN.

No les falta razón a los entrenadores que insisten semana tras semana en el discurso de que la Liga «es muy larga». La competición encierra a la vuelta de la esquina resultados inesperados que desconfiguran quinielas y trastocan ilusiones. Los aficionados del Sporting echaban cuentas hace siete días. El Rayo visitaba Granada y el Huesca se jugaba los cuartos en Córdoba. Ambos aspirantes sacaron adelante sus partidos a pesar de lo que había en juego para sus rivales. Este fin de semana, con el horizonte teóricamente más despejado, ambos conjuntos pincharon, alimentando una dosis de incertidumbre en la disputa por los puestos de ascenso directo.

El Huesca fue capaz de empatar un partido que se puso cuesta arriba con el Alcorcón, que se adelantó en el marcador en la primera parte. El cuadro alfarero no es un enemigo cómodo para los equipos de la zona alta. Otra cosa son los duelos con los rivales de la parte baja, donde sí se atranca el conjunto dirigido por Julio Velázquez. Ayer, el planteamiento del técnico salió a la perfección hasta la segunda parte, cuando el empuje de los oscenses le permitió empatar gracias al oportunismo de Melero, que remató en boca de gol.

El camino inverso recorrió el Rayo Vallecano. Un gol del Raúl de Tomás, que continúa en estado de gracia, permitió a los madrileños tomar la delantera ante el Córdoba, un conjunto acuciado por su delicada posición en la tabla. El equipo andaluz creyó en la remontada e impulsado por dos genialidades de Sergi Guardiola dio la vuelta al marcador en la segunda mitad. El Rayo, en el caso de lograr una victoria, hubiera dado un paso casi definitivo hacia Primera tras la derrota de ayer del Sporting. Sin embargo, ahora tendrá que sumar en alguno de los duelos que tiene ante conjuntos de la zona baja como el Alcorcón o el Nástic, con quién se mide en la última jornada.

El Lugo, que tendrá que medirse en las próximas jornadas con el citado Rayo y el Huesca, puede ser decisivo en el devenir de la competición. El cuadro lucense, aliado histórico de los rojiblancos en el pasado, consiguió arrancar ayer un empate ante la Cultural que frustró a los leoneses, que ya se veían con la salvación en el bolsillo. El caso de los gallegos no es único. En la parte de abajo, dos equipos descendidos como el Lorca y el Sevilla Atlético están exhibiendo una enorme profesionalidad, peleando cada partido cómo si todavía tuviera opciones de permanencia. Los murcianos sorprendieron al Numancia el sábado y ayer el filial hispalense animaba la batalla en la zona baja de la clasificación con su victoria sobre el Nástic. Quién se despide definitivamente de la batalla por el 'play off' es el Granada que ayer finiquitó sus opciones con una nueva derrota, en este caso ante el Almería, que logró un triunfo revitalizante.

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El Alcorcón resucita la esperanza del Sporting

El sportinguismo recuperó ayer parte de su ilusión tras un bofetón inesperado. Apenas 24 horas después de la debacle ante el filial del Barcelona, el empate del Huesca en su duelo frente el Alcorcón avivó las esperanzas de que el Sporting alcance el ascenso por la vía directa. A nadie se le escapa que la empresa se antoja mucho más complicada que antes del fin de semana, pero las matemáticas aún dejan abiertos todos los caminos. Hará falta, eso sí, la colaboración indirecta de otros equipos y, sobre todo, pleno acierto de los de Rubén Baraja en los tres partidos que quedan hasta el final de la Liga en Segunda.

La jornada recién concluida saltó por los aires cualquier pronóstico inicial y deja en el sportinguismo el regusto de las oportunidades perdidas. A la derrota de los rojiblancos ante el Barça B se sumó la del Rayo, que cayó en Vallecas frente a un Córdoba que se agarra con las uñas a sus opciones de permanencia.

Un pleno de victorias, único camino para el Oviedo

Las única cuentas que salen para el Oviedo pasan por ganar los nueve puntos que aún quedan en disputa. De lo contrario, sería prácticamente imposible que el equipo se meta en el 'play off'. No hay margen para un nuevo tropiezo y, además, las cosas se han complicado aún más con la incorporación de nuevos equipos a la lucha por las seis primeras plazas. Es el caso del Osasuna que, con su victoria, ante los ovetenses están metidos de pleno en la pelea.

Los azules han ido desperdiciando en los dos últimos meses buena parte de sus opciones para meterse en los seis primeros puestos, pero los fallos de los rivales les dan una esperanza en lo que resta del campeonato, aunque ya con la obligación de no fallar y mirar de reojo lo que hagan el resto de rivales.

La plantilla lo sabe y se agarra a ello, ya que no les queda otra alternativa. El más veterano y capitán del equipo, Miguel Linares, ya lo dijo nada más acabar el encuentro del sábado en El Sadar: «Nuestra única calculadora pasa por ganar los tres que nos quedan». Pero no solo tiene claro eso, sino que confía en que lo puedan hacer y que eso sea suficiente para pelear por el ascenso. «Estoy convencido de que si ganamos los tres estamos dentro», dijo el delantero de Fuentes de Ebro, que ha recuperado su olfato goleador y ha marcado los tres goles del equipo en las dos últimas jornadas.

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