Videoarbitraje

El VAR no termina de zanjar el debate; ¿fútbol más justo, o más confuso?

El árbitro Marco Fritz usando el VAR en un partido de la liga alemana. / Afp

A pesar de la reducción de errores, algunos como Gianluigi Buffon o Massimiliano Allegri han expresado su disconformidad

COLPISA / AFP

La asistencia por videoarbitraje (VAR) pone límite a los errores del árbitro, pero eso no ha servido para erradicar las polémicas, constatan los alemanes y los italianos, que prueban el nuevo sistema desde hace dos meses en la Bundesliga y la Serie A.

La FIFA, que debe decidir aún si introduce o no el VAR en el Mundial-2018 en Rusia, sigue de cerca las evoluciones de un sistema que si bien tuvo una buena acogida en general en un principio, su puesta en escena no es tan simple como parece.

La definición de las circunstancias en las que se puede recurrir al VAR, y la formación de los árbitros sobre su uso aún no están completadas. Después de siete fechas en los campeonatos alemán e italiano, aún se debate sobre el papel que debe tener el VAR.

Para el entrenador de la Juventus de Turín, Massimiliano Allegri, el VAR se utiliza «en casos en los que las decisiones son subjetivas. Y en mi opinión eso no es bueno para el fútbol». «Para mí, el VAR sólo debería ser utilizado para los casos objetivos: falta en el interior o en el exterior del área, fuera de juego o no, gol o no gol. En caso de interpretación, creo que es el árbitro el que debe decidir», añadió el técnico italiano.

«No es posible que un asistente de video interprete de forma diferente a otro asistente de vídeo», expresó en la misma línea Christian Heidel, director deportivo del Schalke. La revista Kicker, la 'Biblia' del fútbol alemán, estima que se trata de «una buena idea, pero mal aplicada». En opinión de Kicker, los árbitros de campo no deberían acostumbrarse a esperar la decisión del asistente de vídeo y desentenderse de toda responsabilidad.

Es en Italia donde las interrupciones se han hecho más largas, especialmente porque los árbitros de campo se desplazan para revisar las imágenes, lo que sus homólogos alemanes hacen menos frecuentemente. Durante el partido Inter de Milán-SPAL, hicieron falta cinco minutos para decretar (de forma justa) un penal que había sido señalado como falta anteriormente. Durante la segunda fecha, hubo al menos tres partidos en los que el tiempo extra se prolongó especialmente (Spal-Udinese, Milan-Cagliari y Génova-Juve): cinco minutos más en el primer tiempo para el Génova-Juve, 7 más al final del SPAL-Udinese y 9 más en el Milan-Cagliari.

«El VAR no me gusta», lanzó a principio de temporada una voz autorizada como la del arquero Gianluiggi Buffon: «Tengo la sensación de estar jugando a waterpolo (un deporte en el que los parones son muy frecuentes). No podemos parar cada tres minutos». «Esto va a parecer el béisbol en Estados Unidos», insistió su entrenador Massimiliano Allegri: «podemos pasarnos 10 horas en el estadio, comernos unos cacahuetes, hay una acción cada tres cuartos de hora...».

Según Roberto Rosetti, responsable de la implantación del VAR en la Serie A, el sistema permite «corregir de media tres errores cada jornada». Pero el periódico Corriere dello Sport contabilizó cinco casos en los que la intervención del VAR resultó errónea. Hellmut Krug, homólogo alemán de Rosetti, reconoce que «quedan zonas grises, porque son hombres los que actúan, no robots», pero asegura que el acierto de las decisiones «mejora en términos generales».

Karl-Heinz Rummenigge, director del Bayern de Múnich, dice que el VAR «tartamudea un poco, pero es una revolución en el fútbol». Después de dos meses de uso, la mayoría de entrenadores de Italia y Alemania están a favor de la novedad.

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