Zaira Moro, víctima de insultos machistas, descarta volver al arbitraje

Zaira Moro. /  PALOMA UCHA
Zaira Moro. / PALOMA UCHA

La gijonesa, agredida verbalmente en 2015, reclama una mayor protección para el gremio arbitral por parte de las instituciones

D. BUSTO GIJÓN.

Decepcionada y desmotivada, Zaira Moro dejó el arbitraje en octubre de 2015. La joven gijonesa, que por entonces tenía 14 años, había sido gravemente insultada unos meses antes, en mayo, durante un partido de un torneo de alevines: un energúmeno le gritó desde la grada que fuese a pedir trabajo a un bar de alterne. La historia de la joven tuvo una gran repercusión tanto en Asturias como a nivel nacional y ella decidió entonces tomarse un año sabático para recargar pilas y volver a dirigir encuentros, algo que hasta ahora no ha sucedido. «Cuando conseguí animarme un poco, lo volví a intentar, pero, por lo que haya sido, suspendí las pruebas de la Escuela de Árbitros y actualmente ya no pienso en arbitrar», lamenta Zaira.

Centrada en sus estudios de Segundo de Bachiller, la joven se muestra crítica con la postura que en aquella ocasión tomó la Federación de Fútbol del Principado y el Comité Técnico de Árbitros. «Ellos dicen que te defienden, supuestamente, pero a mí nadie me llamó», señala la excolegiada, que en su día dio a conocer su caso en el programa radiofónico 'El partido de las 12', de la Cadena Cope y que pilló por sorpresa a los organismos territoriales, que aseguraron desconocer la situación.

En referencia a los recientes casos de agresiones tanto físicas como verbales producidas sobre la figura de los árbitros en la región, Zaira señala que «no es normal ir a un campo de fútbol, equivocarse y que te insulten y te digan barbaridades». Cabe recordar que en categoría alevín -el partido que ella arbitraba-, los jugadores tienen entre once y doce años.

La gijonesa considera que para reducir al máximo este tipo de comportamientos por parte del público se debería sancionar a los clubes con el cierre temporal de los campos. «No se puede insultar y agredir y que todo quede como si no hubiera pasado nada, que después se repita en la siguiente jornada», matiza. Del mismo modo, reclama un mayor apoyo a los árbitros por parte de los organismos territoriales, ya que «si lo denuncias públicamente y no sientes el respaldo de nadie...».

Aunque a corto plazo descarta intentar regresar al arbitraje en el fútbol campo, deja una puerta abierta para el fútbol-sala, una modalidad que también le gusta. Con todo, Zaira Moro prefiere centrarse ahora en sus clases, ya que tiene intención de estudiar Magisterio de Educación Infantil en la universidad el próximo curso.

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