El Comercio

El desafío de la velocidad

  • Los escaladores luchan por detener el crono, situado en la cima del muro de quince metros, lo más rápido posible

Menos de seis segundos. Pocas cosas daría tiempo a llevar a cabo en tan breve lapso de tiempo. Para la mayoría de los mortales, un plazo insignificante si se toma la decisión de moverse de posición. No así para la élite de la escalada de velocidad, capaz de recorrer hasta quince metros de altura sin que se llegue a contar hasta seis.

Cinco segundos y setenta y seis centésimas fue el tiempo que empleó el checo Libor Hroza para ascender la quincena de metros del escenario competitivo de la escalada deportiva de velocidad. Lo hizo el pasado fin de semana, en la localidad italiana de Arco, para establecer un nuevo récord del mundo en la disciplina y coronarse como el escalador más rápido del planeta en busca de refrendar esa fulgurante actuación con el cetro de campeón mundial la próxima semana en Gijón.

El escalador checo buscará reinar en una de las disciplinas reconocidas por la Federación Internacional de Escalada Deportiva (IFSC). Para lograrlo, tendrá que completar una labor que se explica de forma sencilla, pero que requiere una intensa preparación física.

El desafío es la lucha contra el reloj. Dos escaladores, con el único resguardo de un casco y un arnés, se lanzan hacia la cima con la única meta de detener el cronómetro antes que su rival, que lucha prácticamente codo con codo por ser más rápido que él. Ambos comparten en igualdad de condiciones. Mismo tipo de panel, idéntico tamaño e inclinación e incluso igual disposición de presa de escalada con dos vías gemelas de tres metros de anchura para que ningún deportista tenga más beneficio que su destreza y potencia muscular.

Una señal sonora da la salida y cuando el deportista despega el pie del suelo se pone en marcha un cronómetro en la cima del circuito que el propio competidor deberá detener con un toque cuando complete la ascensión. El sistema de competición es sencillo, vence el más rápido en detener el reloj.

Fue en el año 2007 cuando se tomó la decisión de homologar el muro de quince metros, con recorridos paralelos idénticos y la posibilidad de registrar los récords del mundo. Se registró de esa manera unas condiciones unitarias para esta disciplina, que representa notables diferencias en cuanto a la tipología del competidor respecto a otras modalidades de escalada que también acoge el Mundial que comenzará la próxima semana en Gijón. El escalador de velocidad es explosivo, con una musculatura muy definida con el objetivo de trepar sin mayor horizonte que el reloj de la cima situado a quince metros de altura.

La élite, en Gijón

Las figuras más representativas de la escalada de velocidad estarán presentes en el Palacio de Deportes para desafiar al cronómetro y poner a prueba su rapidez de ascensión. Libor Hroza, Qixing Zhon y Evgeny Vaytsekhovskly parten como favoritos avalados por sus excelentes marcas. El escalador chino detuvo el reloj en seis segundos y veintiséis centésimas en febrero de 2012, una marca que el ruso Vaytshekhovsky superó al culminar la ascensión en 5,88, vigente récord del mundo hasta que el checo Hroza siguió arañándole décimas al cronómetro para completar su ascensión en 5,76 segundos el pasado fin de semana.