El Comercio
'Ramonet', ayer, en las instalaciones de entrenamiento del Palacio de Deportes.
'Ramonet', ayer, en las instalaciones de entrenamiento del Palacio de Deportes. / J. BILBAO

«Mucha gente me apoya aquí y eso me crea un poquito de presión»

  • El campeón de España espera resarcirse con su tercera corona mundial en Gijón de un irregular inicio de temporada

  • Ramón Julián 'Ramonet' Bicampeón del mundo de escalada de dificultad

Bicampeón mundial, Ramón Julián, 'Ramonet' (Barcelona, 1981), es la gran baza española para alcanzar la gloria en escalada de dificultad. Su palmarés es extraordinario, pero no sacia su sed de victorias. Con el objetivo de seguir engrosándolo llega a Gijón, una ciudad que para él está ligada con buenos resultados.

Su seleccionador, Toni Roy, se muestra optimista respecto a sus posibilidades de victoria. ¿Se siente favorito?

Sí, me veo favorito. Tengo posibilidades de ganar. Llevo muchos años compitiendo a alto nivel y durante todo este tiempo siempre he estado entre los cinco primeros de la Copa del Mundo. He conseguido campeonatos de Europa y del mundo, así que me veo con posibilidades de volver a ganar.

¿Quiénes son sus mayores rivales para conseguir esa victoria?

Los rivales más fuertes están entre los diez primeros de la clasificación de la Copa del Mundo. Especialmente, el checo Adam Ondra, el austriaco Jakob Schubert y el japonés Sachi Amma.

¿Cómo mantiene la motivación alguien con tantos títulos?

Creo que va con mi forma de ser. Las ganas de volver a ganar, la motivación que te da vencer en una prueba es lo que hace querer repetir esa victoria.

Ya venció en Avilés en el año 2007, ha revalidado el título de mejor escalador nacional aquí en Gijón.... Asturias parece talismán para usted.

Sí, la verdad es que me gusta volver aquí porque cada vez que vengo gano y eso me da motivación para seguir adelante. Gijón es bonito, el público siempre te anima y eso transmite buenas sensaciones.

El Campeonato del Mundo es una cita subrayada en el calendario de cualquier escalador. ¿Cómo se prepara?

Hay mucho sacrificio en el entrenamiento. Dependiendo de la temporada, las horas de trabajo diario varían entre cuatro y siete. Es un esfuerzo muy grande.

Después de este Mundial, ¿qué objetivos tiene en el horizonte?

Mi principal objetivo es remontar en la clasificación de la Copa del Mundo. Comencé mal en China y en las otras pruebas fue un poco de mala suerte. En Chamonix había mucha humedad y me resbalé. En las siguientes no tuve fortuna. De momento voy octavo. El objetivo principal tras Gijón es remontar, porque aún hay posibilidades de hacer podio.

Habla de mala fortuna. ¿Es simplemente un cúmulo de infortunios o el Mundial este año a sido un elemento de distracción?

No, no creo que tenga que ver con el Mundial. En la competición también juega un papel importante la suerte. Puedes estar muy capacitado, pero, si se te resbala un pie o no se dan las circunstancias óptimas, es difícil conseguir un buen resultado.

Esa mala racha de cara a Gijón, ¿sirve como acicate competitivo o para que aumente la precaución?

Siempre hay ese miedo de hacerlo mal. Aquí es difícil porque viene mi familia, mucha gente de España que está aquí animándome y eso me crea un poco de presión. Ese es un pequeño punto en mi contra.

Los escaladores echan en falta ayudas estatales. ¿Afecta el contexto económico desfavorable a este deporte?

Aunque haya mucha gente que lo practique, la escalada es un deporte que no tiene una repercusión mediática como puede ser el fútbol o el tenis. A falta de esa repercusión, no se recibe mucho dinero para seguir adelante y hacer que el deporte crezca.

El calendario internacional de la escalada conlleva un desembolso económico importante para los participantes. ¿Cómo se hace frente a ello?

Si eres un escalador que obtiene grandes resultados, tendrás ayudas de los patrocinadores, pero los que no son punteros tienen que compaginar la escalada con otros trabajos. Yo vivo de los patrocinadores desde hace años y me puedo dedicar exclusivamente a entrenar.

En la ceremonia de apertura se habló de la posibilidad de que esta disciplina fuese olímpica. ¿Qué le falta a la escalada para entrar en unos Juegos?

Se quería convertir la escalada de velocidad en olímpica porque de cara al público es más espectacular. En cambio, la escalada de dificultad para el espectador puede que no sea tan impactante.

Ya se celebró el Mundial de 2012 en París. En 2016 volverá a Francia. Pero antes se detiene en Gijón. ¿Cuál es su preferencia entre estas sedes?

Por supuesto, Gijón. París fue bonito, pero prefiero Gijón porque me siento como en casa. Me trae buenos recuerdos y me da buenas sensaciones, con el apoyo de mi gente, que no disfruté en París. Gijón es genial.