El Comercio

Todo por una promesa

Juan Llames y Judith Obaya correrán a pie los puertos fronterizos de Asturias.
Juan Llames y Judith Obaya correrán a pie los puertos fronterizos de Asturias. / JUDITH OBAYA
  • La aventurera Judith Obaya y el atleta invidente Juan Llames ascenderán los puertos fronterizos asturianos en varias etapas

Compartir el afán propio de superación y una promesa personal es lo que llevó a los maliayos Judith Obaya y Juan Llames a iniciar su propia Vuelta a Asturias. Una aventura en la que subirán corriendo 17 puertos del Principado.

Para buscar el origen de este reto hay que remontarse a junio del año pasado cuando Judith Obaya, gran aficionada de las motos, sufría un fuerte accidente de tráfico mientras disfrutaba de la práctica de su pasión. Las lesiones del percance fueron graves, por lo que en el caso de recuperarse se comprometió a subir los 13 puertos de Asturias que hacen frontera con otras comunidades (Pontón, Tarna, San Isidro, Piedrafita, Pajares, Cubilla, Ventana, La Mesa, Somiedo, Leitariegos, Cerredo, Cienfuegos y Acebo), así como los cuatro más representativos para los moteros astures (Fito, Anglirú, Lagos de Covadonga y Casielles).

«Podría haber puesto una vela, pero prometí que si me curaba del accidente la cumpliría», apunta Obaya ante su nuevo evento.

Con el desafío por parte de la maliaya en mente, la participación de Juan Llames en el mismo resultó casi fruto de la casualidad, al cruzarse ambos por las calles de su Villaviciosa natal. «Sabía que le gustaba correr y un día que nos encontramos le ofrecí la posibilidad de venir conmigo. No le faltó tiempo para decirme que sí», recuerda la agente de Policía Local en Oviedo.

Llames es, al igual que su compañera de aventura, un deportista que rompe con todos los obstáculos que se le ponen en el camino, ya que a los 16 años -ahora tiene 29- perdió la vista y no por ello deja de practicar su pasión por el atletismo.

Para Judith correr no es algo que desconozca, dado que llegó a competir en Pentathlón, con buenos resultados. Pero por diferentes motivos lo dejó.

Durante tres meses, los maliayos se entrenaron dos días a la semana para compenetrarse, al tener que correr al mismo ritmo, así como para adaptarse a uno de los mayores hándicaps: la cuerda. Dada la falta de visión de Llames, ambos deben ir agarrados de una cuerda de 20 centímetros que sirve de guía. Con ella, Obaya, además de marcar el ritmo, indica los giros que habrá en la carretera. «Adaptarnos a correr con la cuerda fue una de las cosas más difíciles, pero por suerte lo logramos rápido», recuerda la agente municipal.

El arranque de las 17 etapas de su peculiar vuelta a los puertos de Asturias tuvo su inicio hace un mes con la ascensión al Fito, que tenían clara que iba a ser la subida inicial y tras la que coronaron también El Pontón y Casielles. «No tenemos un orden establecido para las etapas, pero lo que sí tenía fijo era que la primera debía ser el Fito, al ser la nuestra, la de la Comarca de la Sidra y Sierra del Sueve», asevera Obaya.

En estas primeras etapas corrieron el riesgo de ejercitarse en carreteras abiertas al tráfico. A pesar de llevar un coche de apoyo, en el que viajan los padres de Juan, tuvieron que extremar las precauciones al encontrarse vehículos de frente. Además, Llames tiene que ir a la derecha del binomio y por ello más al centro de la carretera, debido a que no se adapta a correr por la izquierda de su guía.

Por dicho motivo, la motera emplea palabras clave, con las que Juan sabe lo que debe hacer en cada momento. «Cuando digo 'mano', él debe cogérmela y ponerse detrás de mí, aunque al no ser capaz de saber si está a mi espalda e igualmente me encargo de hacer indicaciones a los vehículos para mantener la distancia», explica Obaya, quien reconoce el problema de correr a carretera abierta.

De cara a la última etapa, también tienen en mente cuál será el último puerto. Aunque la fecha aún está por determinar al depender de la agenda de los dos deportistas y del tiempo, puesto que se podrían encontrar alguna cima con nieve. «Acabaremos con la ascensión a los Lagos de Covadonga, al ser también la más cercana a nuestro concejo y por ser un lugar emblemático, aunque no sé cuando será», apunta la motera, quien en octubre se marchará al Norte de África con su empresa Motorcycle Experiences, de turismo activo, para la Marruecos ON Road, en la que organizarán una semana de rutas moteras a sus clientes para conocer este país.

Muchas aficionados se han puesto en contacto con los dos aventureros para apuntarse a sus próximas salidas, algo que agradecen de manera especial. Sobretodo el joven maliayo, quien se siente más arropado con el apoyo de gente conocida.

Aún con su promesa vigente Judith Obaya sueña con realizar en un futuro una nueva aventura. «Un reto que me gustaría hacer sería cruzar el Sahara corriendo, pero es realmente complicado, ya que no dispongo actualmente de tiempo para prepararlo», concluye la maliaya.