El Comercio

El deporte asturiano incorpora la tarjeta negra

De izquierda a derecha; Horacio González, Alberto Cuervo, Mario Rodríguez, Manuel García, José Ramón Tuero, Ramón Emilio Alonso y Juan Carlos Losada, en la presentación de la tarjeta negra en la Dirección General de Deporte.
De izquierda a derecha; Horacio González, Alberto Cuervo, Mario Rodríguez, Manuel García, José Ramón Tuero, Ramón Emilio Alonso y Juan Carlos Losada, en la presentación de la tarjeta negra en la Dirección General de Deporte. / DGD
  • Se incluirá en los Juegos Deportivos del Principado y permitirá castigar la violencia verbal y las amenazas

Los primeros pasos en el deporte, además de para forjar las habilidades, también son fundamentales para entablar un comportamiento adecuado dentro de la competición. La deportividad cobra especial relevancia en la fase crucial de la educación que atraviesan los jóvenes de seis a dieciséis años, presentes en los Juegos Deportivos del Principado, en los que se implementará la tarjeta negra para atajar comportamientos inadecuados.

Con el propósito de potenciar una conducta que fomente valores como la convivencia, el compañerismo, la amistad, el respeto y la igualdad, la Dirección General de Deporte del Principado, encabezada por José Ramón Tuero, presentó ayer en su sede su nueva herramienta para potenciar «un comportamiento correcto» en las competiciones escolares. La tarjeta negra, que se empleará junto a otros elementos sancionadores habituales como las cartulinas amarillas, rojas y técnicas, surge con el propósito de erradicar actitudes contrarias a la labor educativa.

«Habrá una primera advertencia si ocurre algún tipo de menosprecio o violencia verbal. Si se saca la segunda tarjeta negra se suspenderá el partido», explicó José Ramón Tuero acerca del funcionamiento de la tarjeta negra, empleada para castigar la discriminación por razones de sexo, las amenazas y los insultos. Un castigo que además de ser empleado para castigar las acciones inadecuadas de los jóvenes deportistas también podrá ser aplicado para castigar las malas conductas del público y los técnicos, refrendando así su obligación de dar ejemplos a los menores en una competición sobre la que se vertebran en torno a 8.000 encuentros.

En la misma línea pedagógica sobre la que surge la tarjeta negra, se establece un decálogo de compromiso educativo que incluye a espectadores, familiares, entrenadores, jueces y directivos, partes fundamentales de una estructura de competición que permitió disfrutar y aprender con el deporte en la última edición a 36.752 escolares en todos los concejos de la geografía asturiana. Una nutrida cifra de jóvenes que desde el organismo gubernamental deportivo del Principado confían en que potencien «la educación como herramienta fundamental para el progreso social».

Protagonismo colectivo

En una etapa en la que prima la formación por encima del resultado, la Dirección General de Deportes del Principado ha introducido variaciones en la reglamentación de las ocho disciplinas presentes en las competiciones escolares encaminadas a la participación de todos los componentes del equipo y el respeto hacia el adversario, con el fin de evitar marcadores desorbitados.

De acuerdo a la duración de los partidos en los diferentes deportes, cada jugador deberá disputar un mínimo de minutos y el árbitro tendrá la obligación de registrar en el acta un marcador con un límite de diferencia en encuentros especialmente desnivelados. Mecanismos destinados a preservar la deportividad.