El Comercio

Raquel Rodríguez, ayer en el tatami.
Raquel Rodríguez, ayer en el tatami. / JOSE PRIETO

«La lesión estuvo a punto de retirarme y afronto con mucha ilusión el torneo»

  • Tras una recuperación dura y difícil, la avilesina Raquel Rodríguez quiere volver por sus fueros y es una de las bazas locales para luchar por el triunfo

Hace casi seis meses, Raquel Rodríguez vivió uno de los peores momentos de su carrera deportiva. Corría el 5 de mayo y la talentosa judoka avilesina disputaba el segundo combate de un Campeonato de España junior que ya había ganado el año anterior. La favorita quiso apoyarse con el codo en el tatami para evitar un tanto de su rival, pero la mala suerte apareció en escena: se le salió el hueso y «me rompí el codo entero».

Tras examinarla detalladamente, los médicos le llegaron a decir que posiblemente nunca pudiese volver a practicar judo, y que incluso tendría problemas para realizar otros deportes a nivel competitivo. «Fue muy duro y lo pasé mal, pero desde que me lesioné lo único que tuve en mente fue recuperarme lo mejor posible para volver».

Deportista con todas las consecuencias, metódica y trabajadora, la avilesina se puso manos a la obra y, tras un mes escayolada y varias semanas de rehabilitación, en verano ya comenzó a correr, ir al gimnasio o andar en bicicleta. «El judo no lo pude retomar hasta septiembre, pero no quería dejar de hacer deporte para no perder la forma y eso me ha ayudado a volver a competir antes de tiempo», asegura.

Aunque «psicológicamente la lesión no está superada del todo, y es algo que noto en el tatami, pues me falta confianza», Raquel no ha podido comenzar la temporada de mejor forma. La avilesina disputó hace dos semanas en Valencia la Supercopa de España y logró la medalla de oro en su peso, algo que la hace ser optimista de cara al Torneo Internacional Villa de Avilés que comienza mañana. «El nivel aquí va a ser menor, porque a una Supercopa van las mejores judokas del país de cada peso, y nuestro Villa es Supercopa infantil y cadete, por lo que las mejores junior se reservan para las citas que puntúan a nivel nacional».

Por ello, «es cierto que tengo opciones de medalla, pero cada competición es un mundo y nunca se sabe lo que puede pasar. Como digo, he vuelto hace poco, todavía no estoy al cien por cien y aunque compito en casa y quiero hacer las cosas bien, nunca se sabe el día que te va a salir. Lo que está claro es que lo afronto con mucha ilusión, sobre todo por todo lo que he pasado en estos meses».

La lesión ha cambiado a esta joven estudiante de fisioterapia. «Cuando estás tantos meses fuera te paras a pensar y a reflexionar muchas cosas. Es posible que cambie de algún modo mi manera de afrontar los combates y determinadas situaciones. Después en el tatami es más difícil porque tienes que tomar decisiones en décimas de segundo, pero creo que tengo que competir con más cabeza», se sincera.

Nuevos objetivos

Sus objetivos para esta temporada están claros, pues se trata ni más ni menos que al menos igualar su excelente año 2014, en el que ganó el Campeonato de España y participó en el Europeo y el Mundial. «Estamos empezando la temporada y haber ganado un oro en la Supercopa de Valencia no significa nada. Para igualar lo que logré en 2014 hace falta mucha regularidad y no será sencillo. Me planteo la temporada paso a paso e intentaré dar lo mejor de mí en cada competición. El Campeonato de España es en mayo y todavía pueden pasar muchas cosas. Lo que sí reconozco es que el Mundial se disputa este año en Nueva York y es una ciudad que tengo muchas ganas de conocer, así que mentiría si no dijese que es una motivación más», asegura.

Judo, fisioterapia... los días y las semanas de Raquel Rodríguez apenas dejan espacio para el tiempo de ocio. «El tiempo libre es muy reducido, sobre todo con la temporada en marcha, cuando se juntan los exámenes con los viajes los fines de semana. Pero la clave es la actitud con la que afrontas las cosas. Tienes que pensar que es menos esfuerzo de lo que es en realidad, disfrutar de lo que haces y organizarte bien, porque yo creo que hay tiempo para todo. No lo veo tan agobiante».