El Comercio

Bonano y Terry posan juntos con un oval antes de entrenarse en La Toba.
Bonano y Terry posan juntos con un oval antes de entrenarse en La Toba. / MARIETA

Hermanos, compañeros y amigos

  • Los jugadores esperan «disputar la fase de ascenso a División de Honor B de la que nos apearon la temporada pasada días antes»

  • Los moscones Bonano y Terry comparten trabajo, ocio y terreno de juego en el Oxigar Belenos

Aunque todo el mundo los llama Bonano y Terry, José Santiago y David García Pérez son protagonistas de una historia bastante curiosa. Nacidos en Grado, el primero en 1990 y el segundo en 1992, los dos jugadores del Oxigar Belenos llevan vidas casi paralelas. Ambos se iniciaron en el deporte jugando al fútbol, de ahí sus motes, y posteriormente dieron el salto al rugby, especialidad en la que llegaron a la élite, acumulando muchos minutos en su día en División de Honor B. Pero además, trabajan en la misma empresa y comparten su tiempo libre, algo que los convierte no sólo en hermanos, sino también en compañeros y amigos.

«Lo de Bonano viene de muy lejos, de cuando era pequeño. Era portero de fútbol y el mote viene del guardameta argentino que tenía el Barça por aquel momento. Ahí nació y se quedó hasta el día de hoy», explica el mayor de los García Pérez. Con dieciséis años dio el salto al rugby y «en cuanto llevas seis meses ya es imposible que lo dejes. Engancha mucho», asegura.

A base de trabajo dentro y fuera del campo se han convertido en un jugador capital dentro del Oxigar Belenos, algo que le permitió seguir militando División de Honor B la pasada temporada pese al descenso avilesino, al recibir una oferta del Real Oviedo. Sin embargo, antes de finalizar la campaña, decidió regresar a 'casa'. «Ya son siete los años que llevo en total en el Belenos y eso siempre tira. El año pasado no fue bueno para mí, aquí estaban mi hermano y mis amigos y decidí volver». Los lazos con su hermano son ahora mayores, pues desde esta temporada comparten también trabajo en una empresa avilesina, si bien Bonano vive en Gijón con su pareja. «Paso tiempo en la carretera, pero estoy muy a gusto».

Si Bonano se llama así por el exportero del Barcelona, Terry lo hace por el central del Chelsea, pues «cuando jugaba al fútbol era defensa». En el balompié estuvo hasta los 18 años, pero animado por su hermano se pasó al rugby. Tras una pequeña experiencia en el Pilier de Grado, pronto se incorporó al Oxigar Belenos, donde continúa. «Somos como una familia. Nos conocemos desde hace años, tenemos una gran relación y creo que esa es la clave del éxito de esta dos últimas temporadas».

Y es que ninguno de los dos hermanos echan de menos los fichajes en el club blanquiazul. «Es cierto que suben el nivel, pero al final los que tenemos que sacar las castañas del fuego somos los de casa. Hay que dar minutos a la gente joven y yo creo que así nos están yendo muy bien las cosas y el grupo tiene una unión increíble». En ese sentido, Terry, el menor de los García, comparte piso con Yusé, el único jugador no asturiano del equipo.