Fran Ruiz prueba fortuna ayer en la zona libre de Quinzanas.
Fran Ruiz prueba fortuna ayer en la zona libre de Quinzanas. / DAMIÁN

«Así también se puede disfrutar mucho en el río»

  • El tevergano Fran Ruiz fue uno de los pocos pescadores que practicaron la modalidad de pesca sin muerte en la apertura de la temporada

Fran Ruiz (1981, Teverga) es uno de los pocos ribereños que se acercaron ayer al río en la jornada inaugural de la temporada salmonera para practicar en el río la pesca sin muerte. Esta modalidad se extenderá hasta el 16 de abril, día en el que el colectivo se centrará en echar a tierra el preciado campanu, el primer ejemplar del año.

Este enamorado del popular arte que se practica con caña pasó el primer día de la campaña con un grupo de amigos a la orilla del Narcea, en la zona libre de Quinzanas.

El hecho de devolver el pez al río nada más prenderlo es algo que no le importa en exceso a este pescador tevergano. Explica en este sentido que «es la única forma de que la situación del salmón no empeore más, porque con respecto a otras décadas hay mucho menos ejemplares y está bastante claro que los números indican que la especie está en peligro». Además, en tono jocoso, comenta que «hay veces que es hasta más cómodo no llevarte el salmón a casa, porque luego hay que limpiarlo y guardarlo para que se conserve».

La pesca sin muerte no tiene reclamo para la mayor parte del colectivo, pero para Fran Ruiz «es otra forma de disfrutar del río». En esta ocasión lo hizo con un grupo de compañeros que son habituales en el Narcea y que, según su testimonio, «lo pasamos muy bien».

Figura como miembro de la Asociación Las Mestas del Narcea, una de las que más luchan por proteger esta preciada especie. Así las cosas, tiene una visión muy distinta de otros ribereños. Sobre la nueva medida de devolver los salmones al río de más de 75 centímetros subraya que «es todo un acierto, porque se protege la reproducción, que es fundamental para el futuro de la especie».

En cuanto a que la temporada con muerte se adelante una semana su opinión es clara: «Quitando a la gente del río no se consigue nada. Si se abriese el tercer domingo de marzo como era tradición no pasaría nada, porque si se aplica un cupo determinado no habría problema, pero de esta forma se priva a alguna gente de pescar este mes».

«Solucionar otros problemas»

Otro de los cambios en la normativa obliga a reducir el número de truchas y reos esta campaña. Según este ribereño «cuando iba a pescar con mi padre hace más de veinte años podíamos llevar para casa entre 18 y 25 truchas, pero de nada sirve si no se solucionan otros problemas como los vertidos, las obras en plena época de freza y, sobre todo, el cormorán que se come todos los esguines».

No es amigo de hacer pronósticos en lo que se refiere al resultado de la temporada. Las últimas arrojaron cifras alrededor del millar, pero el tevergano afincado en Cornellana tiene claro que «los números van a la baja. En el Narcea hubo en 2006 sobre 700, pero las capturas fueron en claro descenso».

En lo que se refiere al nivel de agua en los ríos del Principado, Fran Ruiz destaca que «ahora el río está precioso, pero no hubo grandes riadas ni nevadas durante el invierno, por lo que en mayo y junio, los meses de mayor concurrencia, puede haber problemas ante la escasez de caudal».