Saúl Craviotto 'regala' un oro a su progenitor

Saúl Craviotto abraza a su padre, Manuel, en el podio.
Saúl Craviotto abraza a su padre, Manuel, en el podio. / R. F. P.
  • En el Día del Padre, el palista olímpico entregó la medalla a Manuel, vencedor en la prueba máster del Nacional disputado en Sevilla

Por un día se invirtieron los papeles. Se trataba además de una jornada un tanto especial, ya que era la víspera del Día del Padre, y el regalo para Manuel Craviotto llegó por adelantado. El veterano piragüista, de 61 años, se proclamó campeón de España de Invierno en categoría máster, y su hijo Saúl -cuádruple medallista olímpico- fue el encargado de darle la presea correspondiente en el podio de los campeones nacionales, durante la competición que se desarrolló el pasado fin de semana en Sevilla.

El emotivo gesto entre padre e hijo no estaba previsto y todo surgió de manera improvisada. La organización de las pruebas solicitó por megafonía la presencia de Saúl Craviotto para entregar las medallas de la categoría máster y el piragüista ilerdense, afincado en Gijón, donde trabaja como Policía Nacional, no dudó ni un instante en acercarse para abrazar a Manuel, su primer mentor en el mundo del piragüismo.

Fue un día especial para ambos, ya que no suelen verse mucho. Saúl vive en Gijón, mientras que sus padres residen en Lérida. «Feliz» por pasar una fin de semana en familia, Saúl Craviotto recordaba ayer que su padre influyó en él «prácticamente en un ciento por ciento» a la hora de decantarse por esta disciplina deportiva: «En todas las vacaciones familiares, la piragua siempre iba encima del coche».

Sobre los resultados de la categoría máster, Saúl indicó también que su padre «no se toma la competición muy, muy en serio, pero se entrena casi a diario y sabía que lo podía hacer bien en esta prueba».

La pasión por este deporte está en los genes de la familia Craviotto, aunque ahora queda por ver si Saúl continuará compitiendo cuando alcance la edad de su padre. «¡Puf! No lo sé», indicaba ayer, aunque reconocía que «con la caña que me estoy dando de joven, no sé si me dará el cuerpo para seguir entrenándome a diario como hace él».

Lo que sí espera Craviotto hijo es «poder llegar a su edad con la vitalidad, ilusión y ganas» que tiene Manuel por el piragüismo. De momento, el palista prefiere ir año a año, con los Juegos de Tokio 2020 a la vista. Aunque si por el camino se repiten más fines de semana como el vivido en Sevilla, bienvenidos sean, ya que disfrutó «del mejor regalo que puede haber».