El Comercio

«Se habla de igualdad, pero no se invierte para lograrla»

Marta Arce, a la izquierda, durante el taller que dirigió.
Marta Arce, a la izquierda, durante el taller que dirigió. / DANIEL MORA
  • «Habría que estimular un poquito más el relevo generacional, tenemos una cantera demasiado pequeñita en el judo femenino»

  • Marta Arce Judoca paralímpica

Madre, entrenadora, judoca, fisioterapeuta y triple medallista paralímpica (bronce en Londres 2012 y plata en Atenas 2004 y Pekín 2008), además de varios éxitos en europeos y mundiales. Marta Arce (Valladolid, 1977) confiesa que en ocasiones debe hacer «encaje de bolillos, porque esto es un Tetris vital», para llevar a cabo todas estas actividades en su día a día. La judoca, con discapacidad visual, participó ayer en un taller organizado por Femetal en el que se abordaron temas relacionados con la inclusión social, desde la perspectiva del deporte paralímpico, y su aplicación al mundo laboral y profesional.

¿De dónde se saca esa fuerza de voluntad, ese afán de superación?

Es una cuestión de carácter, de tener ganas de hacer cosas, de disfrutar de la vida. Cuando tienes una discapacidad, la vida te obliga a hacer las cosas de otra manera y no de la forma convencional. No te queda otra alternativa que buscar otros caminos, porque la vida te lo exige.

Y lo aplica al deporte, concretamente al judo.

El deporte adaptado te da la oportunidad de esforzarte de una forma lúdica y hacerte consciente de lo capaz que eres, de lograr cosas. Y, si las logras en el ámbito personal, ¿por qué no lo vas a hacer en otro, como el deportivo?

¿Cuál es la situación del deporte paralímpico en España?

Está en una situación bastante buena. Creo que habría que estimular un poquito más el relevo generacional dentro de los deportes, especialmente en el judo, y más especialmente todavía en el judo femenino, porque no tenemos cantera. Es demasiado pequeñita y ahora mismo no tenemos relevo. Ha bajado mucho el número de personas que lo practican, no sé cuál será la causa, pero se debería hacer algo al respecto para fomentar esa participación.

¿Se destinan las suficientes ayudas al deporte adaptado?

Hay muchas más de las que había, pero siempre faltan ayudas.

¿Cuánto queda por recorrer para lograr esa inclusión social de la que tanto se habla?

Falta mucho. De hecho, el mes pasado votaron en el Congreso que los premios que se dan por las medallas a los deportistas olímpicos y paralímpicos no sean los mismos. Entonces, cuando tienes un gobierno que vota eso, ¿qué puedes esperar? Igualdad, desde luego, no. De palabras siempre se habla de igualdad, de inclusión, de normalización, pero en el momento en el que no estás dispuesto a invertir los recursos económicos para que eso sea una realidad, estás demostrando que no hay igualdad de hecho. Falta que se demuestre ese compromiso prometido.

Se retiró de la competición a causa de las lesiones, pero eso no ha hecho que se haya recluido en casa.

Tengo un tipo de lesión que es más bien degenerativa, que deriva en artrosis. Se tienen molestias, pero te puedes mover. Estoy entrenando a ver si por lo menos hay en competición alguna representación femenina, aunque sea una vieja gloria (risas). De momento estoy entrenando, luego ya veremos. Si se tercia y se puede hacer, lo haremos, pero así de entrada no, porque hay que tener un nivel muy alto para soportar todo lo que conlleva la alta competición. Lo iremos viendo sobre la marcha.

¿Se plantea pelear por lograr un billete para los Juegos de Tokio?

Están lejos, pero están aquí al lado. Si quisiera ir a esos Juegos tendría que ponerme en marcha ya, porque se necesita hacer un proyecto de cuatro años. Y teniendo en cuenta que tengo 40 años, las lesiones, los hijos... Es muy difícil, pero los sueños están para ponernos un poquito en marcha, y luego ya se verá lo que se puede hacer y lo que no.

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