Bádminton | Campeonatos de Europa

Carolina Marín accede a semifinales con su perfil más agresivo

Carolina Marín. /José Manuel Vidal (Efe)
Carolina Marín. / José Manuel Vidal (Efe)

La onubense supera a la danesa Natalia Koch Rohde por 21-17 y 21-10

EFEHUELVA

La vigente tricampeona europea, Carolina Marín, dio un paso más hacia su soñada final en el Campeonato de Europa que se disputa en su Huelva natal al superar, con su perfil más agresivo, a la danesa Natalia Koch Rohde (7). La batió por 21-17 y 21-10 en 41 minutos de juego en un Palacio de Deportes poblado por 4.000 personas.

El primer set fue muy igualado y Carolina no estaba suelta. Koch Rohde era una roca que Marín tenía que horadar lentamente. Cada punto era muy trabajado y se decidía por detalles tras largos intercambios.

La onubense llevaba la iniciativa pero no lograba despegarse en el marcador más allá de dos puntos y aprovechando un par de errores la danesa empató (9-9). Después Marín reaccionó con un parcial de 3-0, su máxima ventaja, que después repitió con el 14-11, pero no terminaba de desplegar todo su potencial, como si estuviera atenazada, algo que se evidenció en los cuatro saques fallados.

Pero aprovechando los ánimos insuflados desde la grada sacó su garra y logró una nueva máxima ventaja (18-14) pese a la defensa exhibida por su rival. Pero Marín insistió y se llevó la primera manga por 21-17 en 21 minutos de esfuerzo continuado.

Implacable

En el segundo set, la tricampeona europea se mostró más agresiva e implacable, lo que se tradujo en un 4-0. Con esta dinámica alcanzó el 7-1, pero un remate al pasillo y otro fallo en la red dieron un respiro a Koch Rohde, que seguía sufriendo tras el volante. Tras ese leve paréntesis, Marín se mostró contundente y con varios golpes ganadores se marchó al receso 11-3.

En el tramo final amplió su renta a los nueve puntos (15-6) y luego con un remate picado y cruzado levantó al público, que aplaudía enfervorizado cada punto a su favor y que la animaba el doble cuando erraba. La comunión era total y ante eso la danesa se fue encontrando impotente.

La onubense remató el duelo con un 21-10 para levantar el puño al cielo del Palacio que lleva su nombre y aplaudir contra su raqueta como respuesta a la ovación.

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