A la conquista de Manhattan

Ana Villanueva, antes de un entrenamiento, en La Escalerona.
Ana Villanueva, antes de un entrenamiento, en La Escalerona. / AURELIO FLÓREZ

Ana Villanueva tomará parte el 20 de agosto en una travesía de 48,5 kilómetros en la que dará la vuelta a nado a la isla neoyorquina

César Sánchez Tessier
CÉSAR SÁNCHEZ TESSIERGijón

La grupista Ana Villanueva nos tiene acostumbrados a grandes retos en pruebas de natación de larga distancia. Comenzó en las costas asturianas y poco a poco fue dando el salto a las travesías de carácter nacional como La Bocaina, entre las islas de Lanzarote y Fuerteventura, el Ultramaratón del Ebro y el estrecho de Gibraltar, entre otras.

El pasado año afrontó también con éxito la Sharkfest Swim Alcatraz, o lo que es lo mismo la travesía desde la antigua penitenciaria estadounidense y la ciudad de San Francisco. Esta temporada ha decido ir más lejos y probar suerte con una de las pruebas de la denominada Triple Corona de la Federación Internacional de Aguas Abiertas, consideradas como las travesías más exigentes del mundo, que está integrada por el Manhattan Maratón y las travesías del Canal de la Mancha y de Santa Catalina, en Los Ángeles.

«Es el mayor desafío al que me he enfrentado como nadadora. Estoy muy ilusionada y deseando que llegue el 20 de agosto para lanzarme al agua», afirmó la gijonesa.

Ninguna de las tres pruebas son nada fáciles. En la del Canal de la Mancha el principal hándicap son las bajas temperaturas, que fue «el mayor problema que tuve el pasado año en Alcatraz y no quiero volver a pasar por ello», admitió Villanueva.

La de Santa Catalina es una prueba nocturna, pero lo que quizás echa más para atrás a los nadadores es la gran cantidad de tiburones que hay en esas aguas, que es la razón de que sea en horario nocturno. Sin embargo, «ya había realizado la solicitud y estaba preparando la logística para ir, hasta que me aceptaron en el Manhattan Maratón. Creo que el simbolismo de nadar en Nueva York me ganó desde el primer momento».

La prueba consta de 48,5 kilómetros, en los que los participantes dan la vuelta a la isla neoyorquina y que la grupista tiene previsto completar en alrededor de ocho horas.

Sin neopreno

El agua estará a unos 18 grados, que teniendo en cuenta el reglamento prohibe los trajes de neopreno, es algo baja para una travesía tan larga. Pero la mayor dificultad serán las corrientes de los ríos Hudson y Este, en los que se desarrolla la prueba. Todos los que la han realizado con éxito destacan que la fortaleza mental es muy importante: «Hay que estar muy mentalizada de que vas a pasar algunos momentos malos y también hay que prepararse para ello».

No es nada fácil participar en esta prueba. Se celebra cuatro veces al año y en cada convocatoria solo admiten a una docena de nadadores, por lo que los organizadores estudian de forma meticulosa la trayectoria de cada candidato. «Me puse muy contenta cuando me aceptaron. En la solicitud me pidieron todo tipo de información de otras travesías. Es una satisfacción que mi currículum me haya servido para entrar en una travesía tan importante», comentó orgullosa.

Ana Villanueva apurará su preparación en este poco más de mes y medio que queda para la prueba. De momento, la costa gijonesa y el Monte Coroña será el próximo domingo su particular Manhattan en la Travesía de San Pedro, ya que «aprovecharé todas las competiciones que haya en Gijón para seguir entrenando. Tengo que acumular trabajo para llegar a la prueba en un buen momento».

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