Atletismo

«El día a día me decía que había llegado la hora de retirarme»

Ruth Beitia, hace unos días en Santander, tras anunciar su retirada de la competición. / JAVIER COTERA
Ruth Beitia, hace unos días en Santander, tras anunciar su retirada de la competición. / JAVIER COTERA
Ruth Beitia - Exatleta

La campeona olímpica en Río 2016 será homenajeada el domingo en Avilés, donde alcanzó por primera vez la marca de dos metros

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

La mañana del 25 de julio de 2003, en Avilés, Ruth Beitia (Santander, 1979) entró en el estadio de atletismo del Quirinal sin saber que estaba a pocos minutos de hacer historia. La cántabra se convirtió aquel día en la primera atleta española que superaba el listón de los dos metros. Su hazaña será inmortalizada el domingo en esa misma pista,donde recibirá el homenaje de una ciudad vital en su recién terminada carrera.

-Regresa a un escenario que marcó su trayectoria deportiva, y además muy cerca de su casa.

-Me encanta Asturias. Es un lugar maravilloso para perderse. Los cántabros y los asturianos estamos hermanados por los Picos de Europa. Para mí ir a Asturias es una delicia porque además me trae grandes recuerdos. Mis primeros dos metros fueron allí y eso es difícil de olvidar.

-¿Qué recuerda del día en que alcanzó por primera vez los dos metros en un salto?

-Recuerdo a grandes rasgos que cambió mi vida para mejor. Es la barrera que cualquier saltadora quiere pasar. No se me olvidará en la vida. Salté a primera hora del día, en un Campeonato de Federaciones Autonómicas. Mi madre desde la grada me decía que pusiera dos metros porque me veía muy bien, pero yo quería 1,99. Ella insistió en que nada de eso. Le hice caso y todo lo que vino después salió muy bien (ríe).

-Hace menos de un mes que anunció su retirada. ¿Le ha dado tiempo a cambiar el chip?

-El día a día me decía que había llegado la hora retirarme. Hay mañanas en que me levanto con dolores y otras en que necesito hacer deporte. En general me encuentro bien físicamente. Cada día estoy mejor, habituándome. No he dejado de hacer fuerza, carrera... El deporte forma parte de mi nueva vida. Ya no es deporte de competición, pero como actividad física y saludable sí, para pasarlo bien. Puedo hacer cosas que no había hecho antes.

-¿Y cuáles son esas nuevas aficiones deportivas?

-Por ejemplo, el otro día estuve en Asturias haciendo una ruta por la zona de Llanes, en Porrúa. Estuvimos en una casa rural y aprovechamos. También he empezado a hacer bici. Antes la tenía vetada porque trabaja otra musculatura, y es una pasada (ríe). He probado paddle surf, tenis, senderismo, he subido mi primer pico... Hay días en que veo amanecer andando por las calles de Santander y es una gozada. Estoy feliz, muy feliz.

-Sí que ha aprovechado el tiempo...

-Empecé ya después de los Mundiales de Londres. Descansé y en esa transición aproveché, me lo pedía el cuerpo. Los médicos me dijeron que no dejase de hacer fuerza porque si la perdía de forma radical podía tener problemas. Por eso hago también pesas y TRX.

-¿No ha tenido la tentación de volver a calzarse las zapatillas?

-Dos días entreno fuerza con el grupo de Torralbo como siempre. Los miércoles alguna vez voy a ver cómo hacen la técnica, pero voy en ropa de calle para que no me entre el gusanillo (sonríe). Ahora de lo que tengo ganas es de disfrutar de una competición desde la grada sin pensar que al día siguiente me toca competir a mí.

-¿No le ha dado cierta pena ceder sus medallas y trofeos al Museo del Deporte de Santander?

-Me faltaba dejar la olímpica. Yo considero que la experiencia la he vivido con mi 50%, que es mi entrenador, Ramón Torralbo. Él es tan partícipe como yo. Decidimos llevarlas allí poco a poco y verlas todas juntas fue una satisfacción increíble, y además en un marco muy bonito.

-¿En cuál se clavaron sus ojos al tenerlas delante?

-Todas tienen su importancia, no sabría cuál elegir. Si tuviera que quedarme con una sería la de Río por lo que significó de consecución de un sueño. Lo peor de mi carrera me ha servido para aprender. Lo mejor ha sido el camino de 27 años de la mano de Ramón, los valores que me ha dado el deporte. Ramón me cogió con once años para cumplir un sueño y al final ha sido un sueño compartido.

-¿Se ve dentro de unos años como entrenadora?

-No me veo. Lo bueno es que solamente se ha retirado una parte del equipo. Ramón sigue en activo, es el mejor y ahí sigue entrenando a su grupo. Por esa parte nada se ha quedado cojo. En el futuro lo que me gustaría es dedicarme a la psicología deportiva. Creo que ese va a ser mi granito de arena al deporte.

-Tengo entendido que hace poco que retomó los estudios.

-Antes estudié fisioterapia. En psicología me matriculé hace dos años, pero el curso pasado fue muy estresante y no rasqué bola. Espero ir poco a poco y continuar vinculada a este mundo.

-¿De dónde viene su vocación política?

-Llevaba años en la ejecutiva del Partido Popular y di el paso después de los Juegos de Londres al decidir que podía compaginarlo con el atletismo. Ya tenía una edad y no hacía falta que entrenase mañana y tarde. Me gusta mucho. La política es un campo ingrato muchas veces, pero siempre es importante tratar de aportar a la sociedad.

-¿Tiene intención de hacer carrera en la política?

-Lo que tengo claro es que la política es un servicio público, no depende de mí hacer una carrera a largo plazo. Depende de los cántabros, de mi partido y de que siga aportando. De momento me veo acabando la legislatura. Luego, ya veremos.

-Usted ha sido una de las grandes abanderadas de España en los últimos años. ¿Cómo ha vivido en las últimas semanas la situación en Cataluña?

-Es una sensación agridulce. No hay que olvidar que la gente que se considera española y catalana no ha tenido voz ni voto. No es la situación que se esperaba. A estas alturas, querer que una región se independice es un golpe a la democracia y a esas personas que no se pueden expresar. Ha sido todo monotemático y han conseguido que en Cataluña solo se hable de la independencia y no de sanidad, de educación y de otras áreas mucho más importantes.

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