«Mi dimisión fue una decisión dolorosa y muy meditada»

Monchu Menéndez, en una de las porterías de la pista de La Braña, donde se encargará de la base. /  AURELIO
Monchu Menéndez, en una de las porterías de la pista de La Braña, donde se encargará de la base. / AURELIO

«En la categoría somos una referencia nacional, pero el problema es que luego se rompe la cadena y no hay continuidad hasta juveniles» Monchu Menéndez Exseleccionador asturiano benjamín de fútbol-sala

J. L. CALLEJA GIJÓN.

Monchu Menéndez dejó su cargo de seleccionador asturiano, tras una década en la que logró cinco títulos nacionales y tres subcampeonatos. Lo hace por razones «estrictamente personales». Dice que su mejor momento fue la remontada ante Castilla-La Mancha en 2014 y el peor, la derrota contra Andalucía en el Nacional, que se disputó en Gijón. El técnico afirma que Asturias es una referencia en benjamines, pero que desde esta edad hasta juveniles «se rompe la cadena».

-¿Por qué motivo presentó su dimisión después de diez años como seleccionador asturiano benjamín?

-Fue una decisión dura, dolorosa y muy meditada al ser estrictamente personal. Mi corazón y mi cabeza están de acuerdo en la necesidad de buscar nuevos retos, que me permitan seguir enseñando valores en este maltrecho mundo del fútbol.

-Cinco títulos y tres subcampeonatos de España, ¿se queda con alguno en particular?

-Con el primero que dispute en 2009 como miembro del cuerpo técnico en Badajoz, en donde vencimos en la final (2-1) a Murcia. Era mi primer título y lo recuerdo con cariño.

-¿Cuál fue el mejor momento que vivió durante esta década?

-Sin duda fue la final de 2014 contra Castilla-La Mancha en El Ejido. Perdíamos por (1-5) a cuatro minutos del final, pero los peques remontaron de forma increíble (8-5).

-¿Y el peor?

-Nuestra derrota en 2015 contra Andalucía en Gijón. Afrontábamos con muchísima ilusión en casa el campeonato como organizadores en el año del centenario de nuestra Federación. Pero en tres minutos nos superó Aragón, pese a que vencíamos (3-1), para acabar perdiendo (3-4).

-Por resultados, Asturias tiene un alto nivel, ¿pero cree que luego se refleja con una progresión adecuada en las categorías superiores?

-En benjamines somos una referencia. Pero el problema que existe en Asturias con el fútbol-sala es que después se rompe la cadena y no hay continuidad hasta juveniles.

-¿Entre todos los pequeños futbolistas que ha entrenado alguno ha conseguido llegar a la élite?

-Ya empiezan a asomarse muchos a las puertas de la élite y les veremos asentados como futbolistas profesionales. Si tengo que destacar a uno de ellos es el portero Cristian Joel, una de mis apuestas.

-Ahora en pista hay profutbol y prebenjamines. ¿No es una edad demasiado temprana?

-Nunca es pronto para iniciarse en el fútbol, siempre y cuando se vea como un aprendizaje continuo a través del deporte y no como una competición en la que solo vale ganar.

-El número de niños en fútbol-sala crece cada temporada, ¿Todos los padres quieren un hijo futbolista?

-Cada vez suma más adeptos y el 'bombardeo' televisivo cada vez es mayor y eso es algo determinante.

-¿Algunos comportamientos de las 'estrellas' deberían evitarse para que luego no tengan incidencia en los más pequeños?

-Hacen mucho daño. Los niños son esponjas que absorben todo y continuamente repiten estos comportamientos. El 'código no escrito' que existió en otras épocas en los jugadores de élite poco a poco se fue perdiendo y ahora prima el todo vale con tal de vencer.

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