Montañismo

Egocheaga rinde tributo a quienes se quedaron atrás

Egocheaga rinde tributo a quienes se quedaron atrás
Jorge Egocheaga, a la derecha, ayer, con su libro presentado en la Colegiata San Juan Bautista, acompañado por Carlos Siñeriz, director general de la Fundación Bancaria Cajastur. / DAMIÁN ARIENZA

El escalador presentó su libro en Gijón, cuya recaudación se destinará a becas de estudio para niños de zonas desfavorecidas de Nepal

DANI BUSTO GIJÓN.

La montaña es la que manda en sus propios dominios, y por los caminos que conducen hasta su cima se ha cobrado la vida de muchas personas. Por todos esos que ya no están, el «aprendiz de alpinista» -como él mismo se define- Jorge Egocheaga ha rendido un homenaje en forma de libro, porque, según explica, «se merecían un lugar en papel para ser recordados». Una publicación, titulada 'Quizás vivir sea esto', que ayer se presentó en la Colegiata San Juan Bautista frente a un patio de butacas completamente lleno.

El acto, que comenzó poco antes de las ocho de la tarde, estuvo cargado de emoción ya que Egocheaga se encargó de explicar los motivos que le impulsaron a escribir este libro, además de recordar que la recaudación de las ventas se destinará de manera íntegra a la creación de unas becas para ayudar a estudiar a los niños que viven en las zonas más desfavorecidas de Nepal.

Junto a sus relatos, el montañero asturiano se acompañó de varias imágenes en vídeo que mostraban la situación de diversas zonas en el país asiático, como puede ser el valle del Makalu, afectado por la lacra del alcoholismo -que eleva las cifras de enfermos de cirrosis-, y en el que los niños, a partir de los 11 años, dejan de estudiar para pasar a trabajar como porteadores. Allí, Egocheaga y su equipo han realizado con frecuencia campamentos médicos para echar una mano, ya que las instalaciones son muy precarias, como pudo verse en las imágenes proyectadas. Se trata, también, de una región donde yace su mujer, Joëlle Brupbacher, quien falleció en 2011 durante una ascensión al C3.

Durante su ponencia, patrocinada por la Fundación Cajastur Liberbank, Egocheaga aseguró que una solución para mejorar este tipo de situaciones que se viven en Makalu pasa por la educación. «Por eso queremos crear todas las becas que sean posibles, para ayudar a esos niños que quieren seguir estudiando», comentó.

El montañero también avanzó alguno de sus proyectos futuros, como el que estudia fomentar en las aldeas que se encuentran al Oeste de Nepal. «Es una zona que está pasando a ser turística y queremos que haya mujeres que sirvan de guía», indicó.

El ovetense estuvo acompañado en la colegiata San Juan Bautista por dos buenos amigos, como son Javier Feito y Ramón Maciá, compañeros también en varias expediciones. Fueron los encargados de presentarle y de contar numerosas anécdotas vividas con él en las montañas, además de ensalzar su compromiso y valor humano.

Sobre el propio libro, Egocheaga aseguró que le costó «mucho escribirlo» ya que su contenido «es muy personal» y explicó que la única manera de escribirlo «honestamente fue desde el corazón».

También el turno de preguntas fue emotivo, ya que los presentes se interesaban en conocer qué podían hacer para cooperar con el montañero y sus proyectos. Él explicó que la idea de «apadrinar niños puede funcionar muy bien, porque de esa manera se les está salvando la vida».

A la conclusión del acto, Jorge Egocheaga dedicó unos minutos a la firma de su libro, una ventana abierta a sus vivencias y sentimientos, y también a la esperanza de ayudar a fomentar la educación de los niños desfavorecidos.

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