La fuerza de la naturaleza se apaga

La fuerza de la naturaleza se apaga
Uría, en el partido entre un combinado español y la selección de Zimbabue, disputado en el campo de San Gregorio en 1985. / E. C.

Joaquín Uría, uno de los referentes asturianos del rugby, fallece a los 60 años

EDUARDO ALONSO GIJÓN.

Afable, buen compañero, tranquilo, muy considerado, dicharachero, jovial, extrovertido.... Joaquín Uría Hidalgo fue algo más que un simple jugador de rugby. Entrañable fuera del campo, amigo de sus amigos, dentro de él se transformaba en un tanque, en palabras de su excompañero Brendan Doyle. Una locomotora, explica su amigo de infancia y de correrías y también excompañero Miguel Piñera, 'Miki'.

Aquel jugador querido, de gran corazón, el más destacado de esta disciplina deportiva a lo largo de los años en el Principado junto a los hermanos Souto, 'pillier' sin igual en el panorama nacional y también internacional, protagonista de un mundo más allá de la rutina, un mundo de historias deportivas sensacionales, trascendió ayer de su condición para convertirse en una gran ausencia.

El fallecimiento del exjugador de rugby Joaquín Uría Hidalgo, a los 60 años -deja mujer, Consuelo, y tres hijos, Joaquín, Miriam e Inés-, tras una larga enfermedad, enterró de forma abrupta esa realidad y, sobre todo, a uno de los 'grandes' no solo del panorama asturiano, sino también del nacional. Aquel que deslumbró, inicialmente, en la sección de rugby del Real Sporting de Gijón (antes Real Gijón), desde los equipos de base al primer equipo; que hizo las maletas para probar la aventura francesa; que se reincorporó de nuevo al club de sus orígenes, y que fue partícipe del logro del Tradehi Oviedo Rugby Club, del placer de vivir y jugar en la División de Honor.

Enfermo desde hace años, atrás quedó aquel chaval que se metió con quince o dieciséis años en el mundo del rugby gijonés por la insistencia de un compañero de trabajo, Picazo, con el que compartía horas laborales en una empresa de electricidad de Tremañes, y que terminó siendo un icono del rugby. «En aquellos años siempre andábamos juntos, empezamos juntos. La relación era tal que, cuando viajábamos, éramos compañeros de habitación. Teníamos afinidad», recuerda Miguel Piñera, 'Miki'. «Si se muere otra persona, me duele. Pero la de Joaquín me ha afectado mucho. Era jovial, extrovertido... Un buen amigo», reconoce.

La muerte de Joaquín Uría Hidalgo la pasada madrugada sorprendió, pese a la enfermedad contra la que venía enfrentándose, al mundo del rugby por inesperada. Enamorado de este deporte, su currículo hacía de él un protagonista. 'Paca', como le llamaban en confianza por una actriz de su época, Paca Gabaldón, vistió 'La Roja' en 16 ocasiones: diez como sénior (debutó contra Rumanía en Bucarest aún siendo júnior) y seis en categorías inferiores.

Muchos capítulos deportivos escribió este 'pilier, uno de los mejores que ha dado el rugby español. Joaquín reventó el mundo del rugby ya desde sus comienzos en la sección del Real Sporting de Gijón. Fue juvenil y también jugador de División nacional del conjunto gijonés durante doce temporadas: desde 1973 a 1975, en una primera etapa, y desde 1978 a 1988, a su vuelta de Francia.

Las imágenes de Joaquín, enfundado en el sobrio uniforme del Saint Jean de Luz OL (comenzó en el segundo equipo, meses difíciles para el asturiano, aunque rápidamente dio el salto), quedaron grabadas en muchas mentes de aficionados. Apenas tenía 18 años -lo cual habla de su calidad- y emprendía una aventura a la que llegó recomendado por su entonces entrenador, Jaime Fernández Lastra, considerado el introductor del rugby en Asturias, y fichado por Gerard Murillo. Este técnico galo compatibilizaba en aquellos años su cargo en el banquillo del club francés con el de la selección española sénior y juvenil. El mismo que llegó a decir que sólo había conocido a otros tres jugadores que poseyeran su descomunal fuerza en el mundo del rugby.

Regreso a casa

Su irrupción, su precocidad y su explosiva carrera, de todos modos, fueron en sí mismos una revolución en la historia del rugby asturiano. Joaquín llevó a este deporte en Asturias a un nuevo peldaño. Su experiencia en Francia fue un plus más para el Sporting de Gijón, al cual regresó desde Francia. Joaquín, el asturiano más internacional, jugó partidos especiales, como con un combinado internacional contra Nueva Zelanda y con otro frente a Zimbabue en Oviedo.

En la capital vivió su última etapa profesional. Se subió al proyecto del Tradehi Oviedo Rugby Club en 1998. En su segunda temporada, logró el ascenso a la máxima categoría con unos números irrepetibles: no perdió ni un partido. Solo empató el último, ante el conjunto de Granjas Conchitas. Disfrutó del rugby al máximo nivel en su tierra. El equipo ovetense, sin embargo, descendió al año siguiente también con otro récord, negativo en este caso (todo derrotas, salvo un empate), y el 'pillier' asturiano, poco a poco, se fue desconectando.

«Dominaba la técnica, la habilidad de las posiciones. Y eso, junto a su capacidad física, hacía de él uno de los mejores», hace hincapié Brendan Doyle. «Todo el mundo le conocía y, a la vez, le temía», insiste. «Combinaba perfectamente sus excelentes habilidades y el conocimiento de su puesto con la fuerza. Era impresionante», añade quien coincidió con él en el Tradehi Oviedo.

Joaquín Uría no pasó desapercibido para nadie. «Recuerdo alguna gamberrada o aquel día, por ejemplo, que, en Bilbao, nos apostamos quién comía más flanes. Ganó él. Se comió once. Era una persona maravillosa», apunta Miguel Piñera. Su familia, sus amigos, incluso sus rivales y muchos aficionados le rendirán hoy su último adiós. La Celebración de la palabra tendrá lugar esta tarde, a las 13 horas, en la capilla del Tanatorio Jardín de Noega y, a continuación, sus restos mortales serán incinerados en la intimidad familiar.

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