Javier Fernández se convierte en leyenda

El español, durante el ejercicio final que llevó al tercer cajón del podio. /  EFE
El español, durante el ejercicio final que llevó al tercer cajón del podio. / EFE

«Para mí es como una medalla de oro», dice el patinador tras ser tercero en la final y alcanzar el podio que faltaba en su enorme palmarés

RODRIGO ERRASTI MADRID.

El sueño de la medalla olímpica de Javier Fernández ya es real. «Me siento muy bien, 'súper bien'. Es la primera medalla olímpica en patinaje sobre hielo que tenemos en España y es verdad que no es de oro ni de plata, pero para mí sí que lo es. Lo es porque todo el trabajo que hemos hecho ha servido para conseguir un sueño, que era conseguir una medalla olímpica», reconocía con una sonrisa nada más lograr el bronce, aunque tenía en la cabeza que un error en un salto cuádruple, que lo redujo a doble, le impidió hacerse con la plata.

El viernes completó un gran programa corto que le permitió arrancar segundo la competición de ayer. En el programa libre logró una actuación que le permitió llegar a los 305,24 puntos. El oro fue para su amigo, el japonés Yuzuru Hanyu, de 23 años, actual campeón olímpico y mundial, con 317,85, y la plata para el también nipón Shoma Uno, que en el último momento adelantó en el segundo cajón del podio al español con 306,90. Pese a ese regusto final, es la segunda medalla para España en los Juegos de Pyeongchang tras el bronce de Regino Hernández en snowboardcross.

Javier Fernández, que comenzó hace veinte años a patinar siguiendo los pasos de su hermana Laura cuando era un niño hiperactivo que se pasaba muchos días castigado, logra un metal que cierra la herida de hace cuatro años, cuando su ejecución del programa corto de Sochi 2014, donde dos errores la alejaron de los primeros puestos, le dejó cuarto al final. La medalla en unos Juegos era lo único que le faltaba en su palmarés, tras dos títulos mundiales y seis europeos consecutivos, algo que ningún patinador había logrado desde 1934.

Con este título se coloca a la altura de los más grandes de la historia de España, tras serlo todo en un deporte que apenas cuenta con una docena de pistas y 400 licencias en nuestro país. Antes de 'SuperJavi', que emigró en 2009 a Estados Unidos para aprender del gurú ruso Nikolai Morozov, el único patinador fue Darío Villalba en Cortina D'Ampezzo hace más de medio siglo (1956).

Ahora la duda es saber si se le habrá visto competir por última vez, aunque se espera que al menos acuda en marzo al Mundial en Turín antes de decidir si se retira o se toma un descanso del patinaje de élite tras tantos años de disciplina, algo que a veces cuesta «a un perezoso» como él mismo se define. «No creo que vuelva a ir a unos Juegos Olímpicos porque ya tendría 30 años. Si aquí soy de los veteranos, imagina dentro de cuatro años, sería el abuelo, un anciano. Entonces no creo que vaya a los próximos Juegos», bromeaba sobre una remota opción de ir a los Juegos de 2022 en Pekín.

Allí sí podría llegar Yuzuru Hanyu, de 23 años, actual campeón olímpico y mundial, con el que Javier Fernández comparte entrenador, el canadiense Brian Orser en Toronto. Hanyu no falló y cumplió los pronósticos, sumando en un regreso triunfal a la competición ya que en noviembre se dañó los ligamentos de un tobillo, por lo que ha estado recuperándose desde entonces. Hanyu es el primer patinador en revalidar su título olímpico en esta prueba desde el estadounidense Dick Button, que se coronó en 1948 y 1952.

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