PIRAGÜISMO

Épico: una medalla remando con media pala

Bouzán, en la primera imagen, rema con media pala. En la segunda, los españoles salen del agua. Y, en la tercera, ya en el podio como segundos clasificados.
Bouzán, en la primera imagen, rema con media pala. En la segunda, los españoles salen del agua. Y, en la tercera, ya en el podio como segundos clasificados. / CANOE EUROPA

Bouzán y Fiuza logran una meritoria medalla de plata en el Europeo del Maratón tras romper una pala a la mitad y caer ambos al agua tras volcar la piragua

Juan García
JUAN GARCÍARibadesella

Lo sucedido el pasado domingo en Ponte de Lima (Portugal) en el transcurso del Campeonato de Europa de maratón se ha convertido en una gran gesta deportiva para todos los aficionados al mundo de la piragua. Nunca antes se había visto nada parecido. Y los encargados de rubricar esta nueva hazaña deportiva fueron los vigentes campeones del Sella: el riosellano Walter Bouzán y el pontevedrés Álvaro Fernández Fiuza.

Su embarcación formaba parte del equipo nacional de maratón desplazado a tierras lusas y era una de las favoritas para hacerse con el triunfo final. Sin embargo, todo se torció de mano. Cuando aún no se había cumplido ni media hora de regata, en la segunda vuelta al circuito, a Walter Bouzán se le rompió la pala a la mitad. Se quedó con un trozo en cada mano. La piragua se detuvo y los rivales se escaparon.

Sorprendido con lo ocurrido, el riosellano se puso a palear como si viajara en una canoa turística. Así, durante cincuenta metros porque, pocos minutos después, la adversidad se duplicó. Las desgracias, dicen, nunca vienen solas. La piragua volcó y los dos españoles acabaron en el agua. Primero, subió Fiuza y, después, Bouzán.

Bouzán se quedó con un trozo en cada mano. La piragua se detuvo y los rivales se escaparon«A los rivales hay que darles la opción de que pueden ganarte en cualquier circunstancia»

Por suerte, no se encontraban muy lejos del porteo. Allí vaciaron la piragua de agua y recogieron otra pala. «Pero iba muy incómodo con ella porque tenía unas marcas para las manos que me estaban haciendo daño, así que volví a cambiarla en el siguiente porteo. La segunda tampoco era de mi medida. Le tuve que cambiar los giros, pero poco a poco me fui acostumbrado a ella», explica.

A pesar de este cúmulo de infortunios, los dos decidieron seguir hasta el final. Nunca pensaron en retirarse. «A los rivales hay que darles la opción de que pueden ganarte en cualquier circunstancia. Sería una falta de respeto por nuestra parte porque a todos nos gusta ganar a los demás. No es lo mismo ver una clasificación con todos en línea de meta que otra con ausencias importantes», afirma el riosellano.

Gracias a esa nobleza y a su preparación física, Bouzán y Fiuza enlazaron con la cabeza de carrera, volvieron a liderar la regata en alguno de los tramos finales y lucharon por una medalla de oro continental que se les sigue negando. «Yo creo que el destino nos tiene guardada esa medalla, pero en este caso también creo que la plata conseguida nos va a marcar mas que si fuera el oro», hace hincapié.

El domingo consiguieron dos remontadas. La de la adversidad y la del esprint final, la que les llevó a ser de nuevo subcampeones de Europa de maratón por detrás de los húngaros. De nuevo un riosellano en la élite del piragüismo internacional. Pero esta vez no estaba solo. El tercer cajón del podio quedó ocupado por una embarcación de la Sociedad Cultural y Deportiva de Ribadesella, la K2 tripulada por el cangués Luís Amado Pérez y el riosellano Miguel Llorens, que se mantuvieron en los puestos de cabeza de principio a fin.

Para el primero es su segunda medalla continental y para el segundo, la tercera, ya que Llorens también ganaba el viernes la medalla de plata en la K1 sub23. Hay presente y futuro. «El año pasado ya dieron un paso importante y este otro mas. Son jóvenes, son el futuro y tarde o temprano nos acabarán ganando», señala Walter Bouzán.

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