Mundiales de Atletismo

Duelo agónico en el 200

Isaac Makwala. / Phil Noble (Reuters)

El botsuano Makwala accede por puestos a la final después de pasar su particular infierno estomacal y Van Niekerk lo hace por tiempos y sufriendo

ALBERTO POZAS

Doblar 200 y 400 metros en un campeonato del mundo puede parecer una buena idea, pero también puede poner al límite el cuerpo humano. Wayde van Niekerk, el campeón de la vuelta a la pista, se metió en la final por tiempos, y el botsuano Isaac Makwala lo hizo por puestos, pero después de pasar su particular infierno estomacal.

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Makwala fue el primero en entrar en acción. No pudo correr la final de 400 por indicación de los médicos tras padecer una fuerte gastroenteritis que se ha llevado por delante a varios atletas en este campeonato, pero sí le permitieron correr en solitario una serie de 200 para optar a las semifinales. Sacó el pasaporte de esa forma, hizo unas flexiones en la línea de meta y poco después corrió su semifinal entrando segundo, pero levantando los brazos como si ya hubiese ganado el oro.

Menos épica fue la clasificación de Van Niekerk. Entró tercero de su semifinal, visiblemente desgastado y pasando a la final por tiempos. Los dos se verán las caras el jueves a última hora de la tarde, después de exhibir un cansancio que no hace ni mucho menos descartables a corredores como el turco Ramil Guliyev, en plena progresión y que puede pescar un título de campeón en un mar de lluvia y ácido láctico.

Agónicas fueron las semifinales del 200, pero no menos que la final de los 400 metros femeninos. La campeona olímpica, Shaunae Miller-Uibo, llegó a los últimos metros con el oro prácticamente colgado del cuello pero una lesión en los últimos instantes convirtió su cabalgada en un trote: le adelantó la estadounidense Phyllis Francis (49.92 segundos), la bareiní Naser (50.06) y la sempiterna Allyson Felix (50.08), que consiguió el bronce después de ser plata en Daegu y oro en Pekín. Miller-Uibo no pudo repetir su espectacular oro de Río de Janeiro, donde le robó la cartera a Félix en el último metro.

Mo Farah, a por el doblete

'Mobot' en ristre, el británico Mo Farah se metió sin problemas en la final de 5.000 metros bajo una lluvia feroz y sin inmutarse ante los ímprobos esfuerzos de africanos y europeos por incomodarle al menos un poquito. Su serie clasificatoria salió a un ritmo asequible para todos los corredores, con el etíope Kejelcha tanteando la cabeza, pero sin poder hacer sudar más de la cuenta al recién proclamado campeón mundial de 10.000 metros. Mohammed Farah tiene todo en su mano para, con el permiso de Etiopía, hacer un doblete histórico ante su gente. Sería el tercero de una carrera que abandona la pista para seguir discurriendo por el asfalto.

Sorpresa en las vallas largas

Con el campeón europeo y el campeón olímpico en liza, nadie se esperaba el resultado de los 400 metros vallas. Ganó el joven noruego Karsten Warholm (48.35 segundos), que a sus 21 años dejó sin palabras al oro europeo Yasmani Copello (48.49) y al olímpico Kerron Clement (48.52) con una carrera tan espectacular como inesperada. Después de varias carreras clasificatorias dando buena impresión, pero hundiéndose en la última recta, el joven Warholm salió tan rápido como siempre, pero esta vez mantuvo la primera plaza hasta la línea de meta, con su forma poco ortodoxa de pasar las vallas.

La final femenina del lanzamiento de peso se convirtió en un auténtico espectáculo del mejor ballet, con el círculo empapado bajo una lluvia constante y una bola de cuatro kilos resbaladiza como una pastilla de jabón. Se impuso en pleno caos la china Lijiao Gong con 19.94 metros, consiguiendo su primer oro internacional después de ser medallista en mundiales y Juegos Olímpicos de forma constante durante la última década. Lloraba en la grada abrazando a los suyos mientras la gran favorita y vigente campeona olímpica, la estadounidense Michelle Carter, se quedaba en una decepcionante tercera posición con 19.14 metros, por detrás de la húngara Márton, plata con 19.49 metros.

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