Un olímpico con las zapatillas al revés

Arconada posa con dos zatapillas en su tienda de deportes./Aurelio Flórez
Arconada posa con dos zatapillas en su tienda de deportes. / Aurelio Flórez
El gran día de...

El gijonés José Arconada recuerda su participación en los 800 metros de Barcelona 92

VÍCTOR M. ROBLEDOGijón

Los niños del colegio Rey Pelayo se revolucionaban cada año cuando Sierra, uno de sus profesores favoritos, iniciaba las pruebas para elegir a los alumnos que competirían en Torneo en representación de la escuela. Hablar de Torneo en los setenta era como hablar de un tarde de domingo en el cine. Se trataba de un programa de TVE con el que se pretendía estimular la práctica del deporte en los jóvenes de todo el país. El simple hecho de poder asomar durante unos segundos por la pantalla de la salita de sus casas practicando atletismo, nadando o jugando a fútbol sala se convertía en un reclamo para que todos, sin excepción, aspiraran a ser reclutados por el maestro.

José Arconada (Gijón, 1964) estaba a punto de agotar su tercer intento en salto de altura cuando notó algo raro en sus pies. Torneo se grababa aquel día en Oviedo, tras una fase previa celebrada en La Coruña, y la tensión por la presencia de las cámaras parecía provocarle un hormigueo extraño bajo el calcetín. «Yo miraba y sabía que algo no estaba bien, pero no me daba cuenta de qué era. Justo al final descubrí que llevabas las zapatillas del revés. Estaba tan nervioso que ni me había dado cuenta», recuerda sonriente el exatleta gijonés.

No llevaba mucho tiempo entonces Arconada practicando atletismo, el deporte que ha marcado su vida en el ámbito no solo personal, sino también profesional. «Antes había estado en el Grupo Covadonga haciendo pelota durante unos seis meses», explica. Un año después de la emisión de Torneo, el responsable de la sección de atletismo del Grupo, Rufino Carpena, se pasó por el Rey Pelayo como una parada más en su clásica ronda por los colegios de Gijón en busca de jóvenes valores y se fijó en Arconada. «Al principio combiné salto de altura y correr. En mi primer cross en categoría cadete, en Oviedo, gané», explica el exatleta. Fue el punto de partida de una carrera como ochocentista que vivió su punto álgido en 1992.

La espina de Seúl 88

Una décima de segundo separó a José Arconada de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Seúl 88. Esa espina se la pudo sacar cuatro años después en Barcelona, a donde llegó como uno de los hombres de moda del atletismo español gracias a su medalla de plata en los campeonatos de Europa en pista cubierta celebrados enGénova. La cita dejó en él el buen regusto de la experiencia vivida en la Villa Olímpica, pero también cierta decepción por no haber podido alcanzar las semifinales. «Fui a Barcelona con bastante antelación junto a mi entrenador. Hacía mucho calor y no tenía ni ganas de comer. Creo que eso me afectó bastante en carrera, porque corrí bien, pero en el último 120 se me hincharon las piernas y no pude clasificarme».

El gijonés sigue la estela de Tanui en la prueba de clasificación de los 800 metros de Barcelona 92.
El gijonés sigue la estela de Tanui en la prueba de clasificación de los 800 metros de Barcelona 92. / E. C.

Arconada se retiró en 1995, tras el Campeonato del Mundo de Goteborg. Atrás dejaba varias participaciones en mundiales y europeos, así como un puñado de medallas en campeonatos de España. Hoy, desde la popular tienda de deportes que regenta en el número 8 de la calle Instituto, el gijonés valora más que antes sus logros: «Cuando estás en ese ambiente lo tienes normalizado. Ahora que entreno a atletas veo lo difícil que es ir o conseguir una marca mínima. En aquella época lo veía como una rutina», confiesa.

El viejo atleta ya no sale a correr por culpa de una hernia que le da problemas desde hace algunos años. Su actividad deportiva se centra ahora en los ejercicios de gimnasio que realiza para fortalecer la espalda y en las cortas rutas que realiza en bicicleta. El atletismo, sin embargo, sigue siendo su mundo. «En mi época en activo entrenaba a los infantiles y cadetes del Grupo, así que cuando me retiré le di continuidad a eso. Tengo una suerte enorme al haber podido hacer de mi pasión mi forma de vida», explica el actual responsable de la sección grupista. Entre sus funciones está captar a los jóvenes talentos de la cantera gijonesa, aunque él no cuenta con la baza de salir en televisión en el programa Torneo.

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