Un paseo para estirar las patas

Varios jinetes ensayan en la pista de entrenamiento.
Varios jinetes ensayan en la pista de entrenamiento. / A. F.

El CSIO gijonés estrena una pista adecuada para los trabajos a la cuerdaLas sesiones de calentamiento ya dejan entrever algunas muestras de los resultados que el caballo puede dar en la prueba

DANI BUSTO GIJÓN.

Los días de competición les toca madrugar. En torno a las seis de la mañana ya desayunan. Después dan su primer paseo de la jornada. Porque estos caballos pasean mucho. Muchísimo. Además, este año, en el CSIO gijonés estrenan recinto en el que pueden estirar las patas. Se trata de una nueva pista destinada especialmente para que los jinetes ejerciten sus monturas 'a la cuerda'. Eso es, trabajar con el caballo para que de vueltas al paso o al trote alrededor del jinete, que se encuentra en el centro del círculo, desde donde guía a su montura con una mano.

Se trata de un pequeño recinto anexo a la pista de calentamiento, ya que esta última se llena, sobre todo, con los binomios que ultiman su preparación para salir a competir en la pista central. Porque a estos niveles, como es lógico, todos los participantes calientan antes de concursar. Es más, la sesión de calentamiento ya suele dar algunas muestras de lo que puede deparar la prueba en sí. «Si ves que está saltando mal en la pista de ensayo, por norma general, va a saltar mal durante la prueba», comenta Paula Penas, moza de cuadras del jinete asturiano Gerardo Menéndez. «Depende del día, del caballo y del jinete», añade.

Los ejercicios a la cuerda suelen durar entre veinte minutos y media hora, aunque depende del caballo, ya que a algunos les resulta más práctico que a otros. Todo sea por quemar el exceso de energías. Cuando se acerca la hora de competir, el mozo de cuadras ajusta la montura para que el jinete se suba, se comprueba que el animal no tenga ningún dolor, y se sale a la pista de entrenamientos con cierto margen de tiempo. Por lo general, suele ser cuando todavía quedan diez participantes delante suyo por salir.

«Hay jinetes que calientan muy rápido, que trabajan muy rápido con sus caballos. Igual con dar tres verticales y dos fondos ya les vale para salir a pista, pero hay otros que pasean muchísimo más rato y dan muchos saltos antes de concursar», señala Paula.

La suerte ya está echada y los concursantes tratan de plasmar en la pista central todo lo practicado con sus monturas, con mayor o menor suerte. Una vez finalizada la prueba, los mozos se encargan de lavar al caballo, «dejarlo que se enfríe un poquito» y llevarlo de nuevo a las cuadras, tal y como describe paso a paso Celso Ortuño, mozo del jinete mexicano Patricio Pasquel. Ya por la tarde, toca la merienda-cena, hacia las seis, que se compone de heno, avena o cebada. Aunque algunos tienen tres comidas diarias, pero su dieta suele ser muy parecida.

Detalles muy cuidados

La preparación de los caballos para salir a competir ni empieza ni se termina ahí. La mayoría de las veces influyen los gustos o pequeños caprichos de los concursantes. Por ejemplo, a la hora de pasar por 'peluquería' y ponerle trenzas en las crines a los equinos. Y no son pocos aquellos que disfrutan de una relajante sesión de masaje en sus lomos con unas mantas magnéticas especiales para ellos.

También, desde bien temprano, otra de las labores de los mozos de cuadra es comprobar que los animales «no estén enfermos y que hayan tomado agua». Además, comprueban el programa de las pruebas para ajustarse a los horarios del día. «Y pasear, pasearles mucho». Limpian la cuadra, retiran el estiércol y echan pasto nuevo en sus respectivas casetas. Finalmente, a última hora de la tarde, se encargan de realizar un «chequeo general», dejarles agua suficiente, y despedirse de ellos hasta el día siguiente, ya que les espera un nuevo madrugón.

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