Medallista en las antípodas

El gijonés Pepe Riva logra el bronce en el Mundial y se convierte en el mejor europeo del croquet.
El gijonés Pepe Riva. / P. R.

El gijonés Pepe Riva logra el bronce en el Mundial y se convierte en el mejor europeo del croquet

Dani Busto
DANI BUSTOGijón

«¡Joder! ¡Sí que hubo diferencia! En 2002 no gané ni un solo partido». Por aquel entonces, con 16 años, Pepe Riva se estrenaba en una cita internacional: el Mundial de Croquet disputado en Nueva Zelanda. El jugador gijonés, que había logrado el billete mundialista tras proclamarse campeón de España, chocó contra las grandes figuras de este deporte y regresó de vacío. La oportunidad de resarcirse le llegó en 2018. Con mucha más experiencia y un mayor bagaje técnico y táctico, el gijonés cosechó el pasado fin de semana la medalla de bronce en las antípodas asturianas, durante el Mundial celebrado en el Kelburn Croquet Club de Wellington, y se proclamó el mejor europeo de la disciplina.

El camino a semifinales fue muy exigente. En la fase de grupos, PepeRiva se vio forzado a disputar el partido de desempate, pero logró el pase a los dieciseisavos. Más adelante, en cuartos, contra el australiano Ed Wilson, también sudó para remontar la eliminatoria. Tan solo el sudafricano Reg Bamford frenó en semifinales el avance de Riva. Se trata de un rival que, a sus 50 años, suma ya cuatro títulos mundialistas y un extensísimo palmarés en el mundo del croquet. «Fue un partido muy bueno y estoy muy contento porque solo cometí un par de errores. Fueron pocos fallos, pero él hizo un partido perfecto», valora el gijonés, que se colgó el bronce al llegar a esta ronda, sin necesidad de disputar el partido por el tercer y cuarto puesto.

Pepe Riva, durante un partido del Mundial disputado en Nueva Zelanda.
Pepe Riva, durante un partido del Mundial disputado en Nueva Zelanda. / P. R.

La trayectoria de Pepe Riva ha mantenido una importante progresión desde que comenzó a dar sus primeros mazazos en el jardín de su casa en Asturias. Se inició en el croquet por pura afición y su participación en el Mundial de 2002 fue todo un aliciente que le motivó a mejorar y a aprender nuevas estrategias de juego. En 2013 se mudó a Londres por motivos de trabajo y se tomó más en serio este deporte, que se divide en dos modalidades: Golf Croquet (GC) y Association Croquet (AC), cada una con sus peculiaridades. «En Inglaterra se juega mucho más, hay jugadores muy buenos y allí aprendí bastante. Es donde mejoré», afirma Riva, quien ya tiene en sus vitrinas varios trofeos tanto nacionales como internacionales.

A sus siete campeonatos de España se suman los títulos europeos de 2016 y 2017 en las modalidades de Golf Croquet y Association Croquet, respectivamente. Además, el pasado septiembre se alzó en Inglaterra con la President’s Cup, una copa que disputan los ocho mejores jugadores del hemisferio norte. Con todos estos logros, al jugador gijonés se le puede encontrar en el ‘top ten’ mundial de la categoría AC, además de ser el español con mejor ránking.

De su experiencia en el Mundial neozelandés, Riva destaca la cantidad de espectadores que acude a ver los partidos –«en los días de buen tiempo, suele haber unas trescientas personas»–, y explica que el público que les ve jugar «también tiene ganas de aprender y la gente nos pregunta cosas del reglamento a los jugadores que estamos fuera viendo los partidos».

El trofeo de campeón y las medallas del torneo.
El trofeo de campeón y las medallas del torneo. / P. R.

Partidos de diez horas

Pepe Riva se ha hecho un destacado hueco en una disciplina muy poco conocida en España. Un deporte en el que los partidos pueden durar desde 45 minutos a tres horas y media. Incluso alcanzan las diez horas en las rondas finales de los torneos importantes. «Mentalmente es agotador», valora el asturiano.

Además de Riva, del Principado ya han salido varios jugadores que compiten a buen nivel, como son los hermanos Álvarez Sala y Juan Bravo, por citar algunos. El croquet es un deporte que se extiende poco a poco por la región e incluso hay una sana rivalidad con los jugadores andaluces, ya que allí han comenzado a instalarse campos específicos para esta disciplina.

De cara a 2018, el jugador gijonés, apoyado por el grupo de restauración madrileño Lalala, se encuentra «con muchas ganas» de disputar el British Open, al que ya acudió en un par de ocasiones. «Se trata de un torneo de mucho prestigio al que van los mejores jugadores». Del mismo modo, tratará de revalidar su título en la President’s Cup, algo que, según indica, «va a ser muy difícil». Sin embargo, el asturiano tiene sus propias bazas: ya dobla en edad y destreza a aquel joven que participó en 2002 en su primera cita mundialista.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos