Quince horas a nado en las aguas del Río de la Plata

La grupista Ana Villanueva, en el Muro. / AURELIO FLÓREZ

La deportista gijonesa Ana Villanueva afrontará su mayor desafío: cruzar los 48 kilómetros que separan Uruguay y Argentina

CÉSAR SÁNCHEZ GIJÓN.

Ana Villanueva ha superado con éxito algunos de los grandes desafíos de la natación en aguas abiertas de todo el mundo. La gijonesa se ha escapado de la cinematográfica cárcel de Alcatraz, ha dado la vuelta a la isla de Manhattan, ha realizado la travesía del Estrecho de Gibraltar y ahora da un paso más allá. Se enfrentará al mayor desafío de su trayectoria deportiva: cruzar el Río de la Plata. Tendrá que cubrir los 48 kilómetros que separan Colonia de Sacramento, en Uruguay, de Punta Lara, en Argentina. Para ello estará nadando unas quince horas.

«Esta prueba fue una de las que más me atrajeron desde que comencé a realizar grandes travesías en aguas abiertas. Siempre me llamó a la atención y creo que ha llegado el momento de afrontarla», afirma la nadadora grupista, que admite que «quizás hay otras más simbólicas, como las que me quedan de la triple corona (las travesías del Canal de la Mancha y de Santa Catalina, en Los Ángeles), pero esta siempre me pareció diferente y la tenía en el punto de mira».

Los números dan buena fe de que se trata de uno de los grandes desafíos de la natación mundial. De hecho, de las 130 personas que han intentado realizar la prueba solo 25 lo han logrado con éxito. Entre ellas, solo dos mujeres: Lilian Harrison, en el año 1923, y Noelia Petti, en 2014.

A Ana Villanueva le aguarda una travesía con grandes dificultades, en la que hay que escoger el momento idóneo, ya que hay muchos días que no se puede realizar. Por eso, la nadadora gijonesa calcula afrontarla entre el 26 de noviembre y el 3 de diciembre. En ella, destacan los últimos cuatro kilómetros por su dureza. «Todo los que han logrado acabarla dicen que este tramo es muy difícil. Se hace interminable puesto que es habitual que sople el viento llamado 'sudestada', que crea corrientes y remolinos complicados de superar», explica. Además, la prueba se realizará, en su mayoría, de noche, lo que aumenta su peligrosidad por el tráfico marítimo.

Una embarcación a motor con los jueces, que darán fe de la gesta, un médico y una piragua serán los únicos apoyos que tendrá en su tránsito entre Uruguay y Argentina. Será esta última embarcación la encargada de proporcionar los avituallamientos a la gijonesa. «Al principio será cada hora y, en el último tramo, cada treinta minutos», explica Villanueva, que hace hincapié en que «la travesía más larga que he realizado fue la de Manhattan, que fueron ocho horas y media». «Si en ella la paciencia y la mentalización fueron claves, en esta lo serán aún más», concluye.

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