Retrato de una epopeya helada

El director Iván Talavera, sentado en el patio de butacas del Jovellanos minutos antes de comenzar la proyección. /  JORGE PETEIRO
El director Iván Talavera, sentado en el patio de butacas del Jovellanos minutos antes de comenzar la proyección. / JORGE PETEIRO

La Semana Internacional de Gijón descubre el doble reto, a pie y en globo, del proyecto del realizador Iván Talavera en el mar Báltico

EDUARDO ALONSO GIJÓN.

Decía el doctor Samuel Ferguson en 'Cinco semanas en globo', obra escrita por Julio Verne, que «la naturaleza se toma la molestia de desfilar por debajo de nuestra barquilla». Hablaba de la experiencia del viaje en globo. La sensación es que uno flota, que la brisa le mece, aunque no sea siempre en la misma dirección.

«Las condiciones cambian en lugar como el mar Báltico. La presión atmosférica es diferente, el gas que se utiliza para calentar el aire se acaba antes, la condición calor-frío no es la misma, el despegue...», explica el director y realizador Iván Talavera sobre uno de los dos trabajos encuadrados en el documental 'Báltico extremo', proyectado en la tercera jornada de la Semana Internacional de Montaña de Gijón, que se celebra en el tradicional escenario del Teatro Jovellanos, bajo la organización de la Agrupación Montañera Astur Torrecerredo. La historia inédita de dos equipos humanos, uno en tierra, andando, y otro aéreo, volando en globo, en una travesía inédita por un superficie helada en el golfo de Botnia, entre Suecia y Finlandia.

Hubo una época en la que un viaje a un mar que, en un invierno normal, se cubre de hielo en un 45% de su superficie, implicaba congelación y peligro potencial de muerte. Ahora, no exento aún de riesgo, se ha convertido en una aventura en un frío y desolado escenario, remoto, tan adverso como hermoso, solitario.

La proyección de 'Los hijos del agua' completó la tercera jornada del programa de montaña

El desafío, de alguna manera una locura integrada en la propia naturaleza humana, ese recorrido de unos 140 kilómetros traducido en imágenes, invadió ayer a los cientos de aficionados convencidos, atraídos, sentados, un día más, en las butacas del Teatro Jovellanos porque este tipo de trabajos vive un momento dulce.

Empezó casi como una ocurrencia -«tomando una cerveza, alguien propuso hacer ambos proyectos y grabar un documental», reconoce Iván Talavera- y se convirtió en una gran meta sobre un mar helado cuya agua, curiosamente, se puede beber porque, dado el gran número de ríos que en él desembocan, cuenta con un bajo grado de salinidad.

El silencio, siempre presente, que solo permite oír pequeños sonidos, acompañó a los dos globos aerostáticos, bajo bandera española, en su itinerario sobre «un escenario increíble, un paraíso con temperaturas extremas». El viaje en globo, que comenzó hace más de dos siglos como una experiencia de científicos y luego de aventureros, firmó en este ocasión una gesta jamás realizada. «Una travesía que no se había hecho nunca», apunta. «Consiguieron pasar el golfo y aterrizar bajo esas condiciones sobre la nieve y el hielo», hace hincapié el realizador y director en el patio de butacas de la instalación municipal minutos antes de la proyección. 140 kilómetros y cuatro horas 'navegando' en el cielo. Casi al esprint. Nada que ver que sus compañeros de tierra.

«Los 'runners' o, mejor dicho en esta ocasión, los caminantes, necesitaron tres o cuatro días para completar el mismo objetivo», puntualiza Iván Talavera. Jornadas con pocas horas de luz y sobre una superficie inestable, que se mueve, que navega. «Se encontraron con placas que se movían, en lugares un poco más atrás de donde habían parado, con montañas de nieve surgidas repentinamente por las corrientes o con un rompehielos que les dejó cortados y a la espera de que se unieran de nuevo ambos lados», describe el director de 'Báltico extremo'.

Del frío extremo al calor

La tercera jornada de la Semana Internacional de Montaña de Gijón incluyó, como aperitivo, la proyección del documental 'Los hijos del agua', del mismo director. Nada que ver. «Del frío extremo al calor. Del mar Báltico a Colombia. La historia de un corredor. Casi 300 kilómetros. Un ultra trial por la jungla. Desde Medellín hasta Santa Fe de Antioquia y desde aquí hacia la alta montaña colombiana. Un equipo reducido: un 'runner', un cámara y una mula para trasladar el material. Y un premio: una tribu no documentada hasta entonces. Ajena a la civilización. Los Jaidukamá. «Un tesoro de la humanidad», destaca Talavera.

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