PIRAGÜISMO

Los reyes del Sella rompen la pareja

Walter Bouzán, a la derecha, y el gallego Álvaro Fernández Fiuza celebran su octavo triunfo en el Descenso del Sella el año pasado. /  EFE
Walter Bouzán, a la derecha, y el gallego Álvaro Fernández Fiuza celebran su octavo triunfo en el Descenso del Sella el año pasado. / EFE

El gallego prepara ya el selectivo del europeo de maraton con el parragués Milín Llamedo como nuevo compañero Fiuza y Bouzán ponen fin a su ciclo como barco de equipo tras ocho años de éxitos

EDUARDO ALONSO GIJÓN.

Cuando el cinco de mayo de 2017, Walter Bouzán (Oviedo Kayak-La Ribera) y Álvaro Fiuza (Grupo Covadonga) aún mostraban rasgos de fatiga, pero más de felicidad, lanzaban el puño al aire, se bajaban de la piragua y se mostraban exultantes tras ganar, por octava vez consecutiva en una embarcación de K2, bajo el puente de Ribadesella, uno de los privilegios que solo el cántabro Julio Martínez presume de él en el currículo en virtud a sus once victorias -«si alguién se merece el récord es él, es el que más se lo ha currado y más prestigio ha dado a la prueba», señala Bouzán-, y de la manera que hicieron, la principal pregunta que les esperaba un año más era simple: ¿Habrá otro Descenso Internacional del Sella juntos?

Después de ganar casi todo a base de arrasar con lo establecido anteriormente, con un palmarés inigualable, el riosellano ha decidido seguir conquistando otras parcelas. Algunas poco conocidas con el surf sky. Pero por separado. La pareja explosiva, una de las más fructíferas de los últimos años, se rompe. Uno, el asturiano, acumula diez títulos en el Sella (dos en K1 y ocho en K2) y el otro, el pontevedrés, ocho (todos en K2 junto a de Llovio). Ambos han tenido tenido talento y ambición. El dúo ha vivido de los retos que se han planteado sobre la marcha, algunos más vistosos que otros, y se han abierto paso en un mundo competitivo como el de la piragua.

Pero Walter Bouzán ha actuado con inteligencia para dar ahora un paso al costado y salirse del corsé de las competiciones en el momento justo. «Siento que es la hora de aflojar el pistón. Participar en el Sella o en el europeo de maratón se ve muy guapo, pero ¿compensa? Llevo diciéndolo desde el año pasado», se justifica el riosellano, cansado y desilusionado, apenas unos minutos después de que su hasta ahora compañero confirmara que separan sus caminos. «Probablemente, al 90%», matiza Bouzán, también en el mítico Descenso Internacional del Sella.

«Participar en el Sella o en el maratón se ve muy guapo, pero ¿compensa?»

Se han empleado numerosas fórmulas para la 'construcción' del dúo perfecto, pero probablemente casi ninguna haya ofrecido la solidez, el ensamblaje y la química que han exhibido Álvaro Fiuza y Walter Bouzán. Los mismos que ahora ponen fin a su ciclo como barco de equipo tras ocho años de éxitos. «Yo pensaba de una manera y él, de otra. Quiere vivir una vida, digamos, más normal, disfrutar, sin tanta rigidez y eso la alta competición no lo permite», se sincera.

La decisión no ha sido, en cualquier caso, sencilla. «Yo tiraba de él cada año, pero era consciente de que ya no disfrutaba del Sella y de las pruebas de maratón. En cierta manera, yo le 'engañaba'. Entono el mea culpa. La presión le podía: la reciente paternidad, los estudios para la oposición a bombero...», explica Fiuza, que en los últimos años ha sido consciente del devenir de sus caminos.

«Todo tiene una fecha de caducidad. Está claro que nuestra amistad, no, pero nuestra relación deportiva ha sufrido un paréntesis temporal o permanente, aunque espero que sea lo primero, y en alguna prueba volvamos a competir juntos», explica el palista pontevedrés. «Acaba muy quemado la temporada y te planteas lo de siempre. ¿Para qué un año más? No me va. Me cuesta dinero, me hace perderme otras cosas... Llega un momento en el que decides que se acaba. Es ley de vida», puntualiza su hasta ahora compañero.

El anuncio de lo que se acerca más a aquel celebre 'cese temporal de la convivencia' que difundió la infanta Elena para su separación que a un tradicional divorcio, se hizo ayer, pero la noticia lleva cocinada, al menos, una semana. El calendario apretaba. «Había que tomar una decisión porque el selectivo para el Campeonato de Europa de Maratón es en tres semanas», señala el pontevedrés, que ahora se ha embarcado ahora con un nuevo compañero de piragua. Su nombre: Milín Llamedo.

El origen del éxito

La nueva embarcación recuerda, de hecho, al origen de la que han formado durante estos ocho años Bouzán y Fiuza. «Fue en su día una apuesta arriesgada. No nos conocíamos, pero decidimos probar. Él no se quería 'casar' con nadie, no quería molestarme. Me decía que íbamos a hacer el ridículo. Pero finalmente probamos en el embalse de Trasona», recuerda el gallego. El examen, evaluado por el entrenador Miguel García, el mismo de Saúl Craviotto, y por Javier Hernanz, resultó satisfactorio. «Nos dijeron 'adelante' y nos animaron», hace hincapié.

Fiuza cambia ahora de compañero. Milín Llamedo, que se entrenaba con Walter Bouzán, se sentará en la embarcación. «Surgió la opción para hacer un K2 para el maratón. Si ven que funcionan bien y que tienen opciones, yo seré el primero en apoyarlos», apunta el de Llovio, quien participó en el proceso de constitución: « Ahora tienen que acoplarse a la piragua, hacerla correr. Tienen tiempo para hacerlo, aunque, en el piragüismo, uno más uno no siempre es dos».

Los tres gozan con cada palada, pero Bouzán no tanto de la adrenalina de la competición. Su trayectoria en el Sella le sitúa en el pedestal de los grandes nombres del descenso internacional, entre los mejores palistas de la historia del piragüismo. Pero ahora quiere pasar página. «La piragua cuesta dinero y disgustos. Me encanta el ambiente del surf sky», afirma el mismo que este pasado fin de semana se impuso en el Descenso del Piloña. «El ambiente en el Sella y el maratón se ha enrecido, puteado. Ya he vivido y ganado todo lo que nunca imaginé».

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