Atletismo | Mundial

Rusia salta a lo más alto pese al veto de la IAAF

Genzebe Dibaba (d) de Etiopia celebra al ganar la prueba femenina de 3000 metros./EFE
Genzebe Dibaba (d) de Etiopia celebra al ganar la prueba femenina de 3000 metros. / EFE

Lasitskene y Lysenko se cuelgan los dos primeros oros del Mundial de Birmingham compitiendo bajo bandera neutral y Genzebe Dibaba reafirma su tiranía en el 3.000

MIGUEL OLMEDA

En 2018 se cumplen 50 años desde que Dick Fosbury asombrara al mundo en los Juegos Olímpicos de México con su innovadora forma de superar el listón. Demostró que atacándolo de espaldas se podía saltar más alto y a partir de entonces su excepción se convirtió en la regla. Hubiera estado curioso que en el Mundial de Birmingham, que precisamente abría el telón con la altura intercalando el concurso masculino y el femenino, algún atleta hiciera homenaje a la denostada técnica del salto a tijera. No hubo suerte y nadie se animó, pero por dejar constancia de ello, Mutaz Barshim supera tranquilamente los 2.15 metros entrenando de esta manera.

El saltador catarí partía como favorito para imponerse en la pista cubierta de Birmingham y contra todo pronóstico se le fueron atragantando los intentos sobre 2.36, sorprendente para un tipo que presume de haber pasado el listón en 2.43. El jovencísimo ruso Danil Lysenko, a punto de cumplir 21 años, aprovechó la oportunidad para colgarse el oro aunque ni siquiera intentó saltar más allá. El alemán Mateusz Przybylko, con 2.29, se llevó el bronce por la diferencia de nulos con el estadounidense Erik Kynard.

Competía Lysenko bajo bandera neutral por aquello del dopaje de Estado que reveló el Informe McLaren, de la misma manera que lo hacía su compatriota Maria Lasitskene, y también ella se coronó como campeona del mundo. Tiene guasa que estando Rusia vetada por la IAAF sean dos atletas rusos los que inauguren el medallero de Birmingham.

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La saltadora anteriormente conocida como Kuchina, su apellido de soltera, pasó con facilidad el listón hasta 2.01 metros y se fue en busca del récord nacional, propiedad de Anna Chicherova con 2.07. No fue capaz de batirlo, aunque se quedó cerca en los tres intentos. Bastante menos nivel ofrecieron sus rivales Vasthi Cunningham y Alessia Trost, ambas con 1.93, que se llevaron respectivamente las medallas de plata y bronce más baratas en la historia de los mundiales de pista cubierta.

Dibaba no da tregua

La tercera y última final de la tarde fueron los 3.000 metros en categoría femenina, una carrera que se presumía como el primer capítulo de la serie 'Dibaba contra el mundo'. La fondista etíope, poseedora de seis récords mundiales bajo techo, busca en Birmingham el complicadísimo doblete con el 1.500 y comenzó arrasando en el que ya es su tercer título consecutivo de la distancia en pista cubierta.

Konstanze Klosterhalfen trató de romper la carrera tirando desde el principio, pero a falta del último 1.000 Dibaba tomó el mando de la prueba y ya nadie se lo arrebataría. Hellen Obiri intentó aguantarle el ritmo y acabó descolgada en la cuarta plaza, mientras que el atrevimiento de la alemana le costó aún más caro y finalizó séptima. Más inteligente pareció la estrategia de Sifan Hassan de cambiar al final, aunque sólo le valió para llevarse la plata. La británica Laura Muir celebró en casa la medalla de bronce.

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