«Había sacado más de cien salmones, pero nunca un campanu»

Rogelio González y su esposa Leo Pérez, ayer, con el periódico en sus manos. /  MARIETA
Rogelio González y su esposa Leo Pérez, ayer, con el periódico en sus manos. / MARIETA

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

Los pescadores asturianos velan armas y cuentan los días para empezar la temporada del salmón el próximo 15 de abril. Mientras llega el momento más esperado por miles de ribereños, la pesca sin muerte sirve de entrenamiento en el Principado. En Cantabria, en cambio, la campaña se inició el pasado domingo.

El honor de pescar el campanu de las comunidad vecina se lo llevó este año un pescador asturiano: Rogelio González Pulido. Este avilesino de Llaranes, que fue vecino del malogrado Quini en la calle del Río Piles, lleva la afición por la pesca de río desde la infancia y tiene querencia por los ríos santanderinos.

El domingo fue el protagonista del día en Cantabria y también en Asturias. Después de muchos salmones en su cesta -«cerca de cien, calculo»-, ese día echó a tierra la primera pieza del año en el río Pas, en el coto de Puente Viesgo. «He pescado muchos salmones y no tiene nada que ver por la repercusión y el revuelo que se forma», hace hincapié.

A las 11.45 horas, un salmón picó el anzuelo de su caña, con cebo mixto, gusana y esquila: «Estuve unos cinco minutos trabajando para sacarlo, no fue fácil». Sobre todo, por los nervios de saber que podía ser el campanu de los ríos cántabros. El guarda le dio oficialidad y a Rogelio no tardó en llegarle la oferta para vender la captura. El restaurante 'El Marqués', del mismo Puente Viesgo, pagó 2.400 euros. «Organizaremos una cena como es debido para celebrar y compartir el premio con mis amigos», dice Rogelio.

Esta recompensa tiene poco que ver con lo que se paga en Asturias por el primer salmón de la temporada. Por ejemplo, el que le rindió 9.500 euros a Alejandro Pérez, ribereño de Coaña que el pasado año se marcó el campanu del Eo. Casualmente, Alejandro estaba el domingo con Rogelio y el tercer amigo del grupo, el avilesino Filiberto Bascones, que espera su turno para cerrar el círculo de este ramillete de pescadores. «Alejandro es un fenómeno en este tema, ha sacado varios campanos, aunque en ríos más tardíos, por lo que no tuvo repercusión hasta el año pasado cuando sacó el primero en el Eo. Es mi maestro y un gran amigo. Casi siempre vamos juntos a pescar», explica.

Ni se le pasa por la imaginación hacer un doblete que sería histórico: «Iré a pescar el día 15 porque es una tradición, pero no pensando en el campanu. El domingo tampoco estaba en mi cabeza sacar el de Cantabria», reconoce. Pero, como todos los pescadores salmoneros de nuestra región, tirará su caña por si la suerte se repite. Lo que aún no tiene decidido es el lugar al que irá ese domingo acompañado como siempre por su esposa, Leo Peláez, que también tiene alma ribereña.

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