Pesca

Temporada sin salmones ni agua

Dos pescadores, ayer, en la zona de El Barcu del Sella. / NEL ACEBAL
Dos pescadores, ayer, en la zona de El Barcu del Sella. / NEL ACEBAL

La entrada de añales desde finales de junio con las últimas lluvias maquilla un mal año, de 496 capturas, marcado por la sequía

JOSÉ LUIS CALLEJA GIJÓN.

Asturias cerró ayer una de las peores temporadas de la pesca del salmón de las últimas dos décadas en lo que a números se refiere. Y es que no se llegaron a precintar este año ni medio millar de ejemplares (496) en los ríos del Principado.

El balance pudo ser aún más negativo, pero las lluvias registradas en el tramo final maquillaron un tanto el resultado con una más que aceptable entrada de añales en las dos primeras semanas de este mes, aunque ya se vieron a finales de junio algunos.

El hecho de que la cifra final de la campaña fuese baja obedece fundamentalmente a que los ríos se presentaron en Primavera con un caudal excesivamente bajo, producto de un invierno no demasiado duro. Además, no se produjeron grandes nevadas ni riadas que dejasen caudal suficiente para meses claves como mayo y junio, que es cuando suelen entrar los salmones.

Así las cosas, pese a que la apertura de la temporada se retrasó una semana, el ritmo de capturas fue escaso y lento. El pesimismo invadió a todo el colectivo a medida que pasaban los días. Prueba de ello es que los primeros cupos se lograron tres meses después de levantarse la veda y la mejor semana del año fue la primera de este mes con 67 salmones.

Sin ir más lejos, en estas mismas fechas del año pasado y como dato comparativo, se echaron a tierra 121 ejemplares. Al menos en el consuelo de los pescadores queda que no se registraron los números de 2009 (355 ejemplares), ni tampoco los de 2010 (246 ejemplares), cuando se produjo el peor retorno del 'monarca' de los ríos que se conoce de este siglo.

El Narcea, con 249, volvió a ser el gran protagonista. Enrique Berrocal, ribereño y cabeza de la Asociación Las Mestas del Narcea, considera que «al haber poca agua, que fue una de las principales causas del resultado final, entraron pocos ejemplares», aunque este pescador de Pravia advierte que «hay muchas más causas que influyen, como el cambio climático, la pesca en la mar, los depredadores y la presión de cañas».

Pero lo que realmente preocupa en este río, según una de sus voces más autorizadas, es que «hay que preocuparse y mucho por el futuro del salmón, porque está claro que cada año se ven menos». En este sentido, pide el apoyo de la Administración, que, a su juicio, «debería poner una mayor vigilancia y contribuir a potenciar las repoblaciones, que son insuficientes».

En el Sella, el otro gran río salmonero por excelencia, que dio 146 capturas, Antón Caldevilla, presidente del Esmerillón, apunta que «el Invierno no dejó agua y los salmones no picaron ni entraron lo que se esperaba. Ahí está el resultado, aunque parece que van a quedar bastantes».

Por su parte, Onofre Bárcena, de la Asociación Cares-Deva, reconoce que «el escaso caudal fue clave, pero aquí se 'mata' la especie porque la Administración no ayuda para repoblar ni para exterminar a los depredadores. Es penoso».

A orillas del Eo y del Esva, el pesimismo esmáximo, además de que se sienten olvidados por el Principado. Los números revelan que la especie corre grave peligro en ambas cuencas.

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