Corrupción

La «trama de ocultación» de positivos deja a Rusia contra las cuerdas

El equipo de bobsleigh campeón en Sochi 2014 sancionado por dopaje. /AFP
El equipo de bobsleigh campeón en Sochi 2014 sancionado por dopaje. / AFP

El COI decidirá el 5 de diciembre si el país acusado de dopaje de Estado participa o no en los Juegos de PyeongChang

EFE

La sentencia sobre el caso de Aleksander Legkov, primer deportista ruso descalificado por la 'comisión Oswald' del COI, deja sin escapatoria tanto al esquiador como a sus otros 18 compañeros de equipo sancionados, tras quedar acreditado que fueron partícipes de una "trama de ocultación" de dopaje.

Pero las pruebas recogidas en el fallo arrojan, sobre todo, nuevas dudas respecto a la participación de Rusia en los Juegos Olímpicos de PyeongChang que se celebran en febrero próximo, sobre la que el COI decidirá el día 5 de diciembre.

Las evidencias reunidas por la comisión "demuestran la existencia de un sistema que, mediante distintos métodos, a lo largo de los años, persiguió el objetivo claro de proteger a los deportistas rusos de los controles antidopaje".

La Ejecutiva del COI, que se reúne la semana próxima en Lausana (Suiza), tendrá muy difícil negar la razón a quienes piden la exclusión del equipo ruso de PyeongChang y la admisión, bajo bandera olímpica, únicamente de los deportistas indubitablemente limpios.

La sentencia del caso Legkov, la primera que da a conocer el COI de los 19 casos ya cerrados relativos a los Juegos de Sochi 2014, señala que el esquiador "estaba en la Lista Duquesa" de deportistas protegidos para que no dieran positivo, y que dos de los botes que contenían su orina presentaban señales de haber sido manipulados.

El 'soplón' que desveló la trama, el exdirector del laboratorio antidopaje de Moscú, Grigory Rodchenkov, hoy en Estados Unidos protegido por el FBI, también aportó pruebas en su contra.

La comisión disciplinaria, de la que forman parte los miembros del COI Denis Oswald (SUI), Juan Antonio Samaranch (ESP) y Tony Estanguet (FRA), "no tiene dudas" de que Legkov participó y se benefició de la trama de ocultación de positivos puesta en marcha con ocasión de los Juegos de Sochi.

Alexander Legkov fue en Sochi oro en los 50 km de esquí de fondo, plata con su equipo en el relevo 4x10 km y décimo en la prueba de 15 + 15 km salida masiva de esquiatlón, también perteneciente al programa de esquí de fondo.

Todos sus resultados han sido anulados y no podrá participar nunca más en unos Juegos Olímpicos.

Los cargos en su contra son manipulación de muestras, uso de sustancias prohibidas y ocultación de dopaje.

Rodchenkov, "un testigo creíble" para el COI, afirma que cambió la orina de Legkov por otra muestra limpia el día en que ganó la medalla de oro; y que el fondista había accedido a consumir el preparado de sustancias dopantes conocido como 'cóctel Duquesa'.

En Sochi fue sometido a dos controles. Las muestras se analizaron en el laboratorio de la ciudad rusa, que no halló anomalías. Como es habitual, después fueron trasladadas al laboratorio de Lausana (Suiza), para su almacenaje.

Las investigaciones posteriores, fruto de las denuncias del propio Rodchenkov y del profesor canadiense Richard McLaren, llevaron al COI a encargar un estudio forense.

Intercambio de muestras

Un equipo de expertos de la universidad de Lausana tardó dos meses en descubrir cómo se podían abrir y cerrar los tubos de orina subrepticiamente. Sobre 80 muestras, halló 19 con indicios evidentes de manipulación. Entre ellas, se supo luego, las de Legkov.

De esto sigue la "deducción lógica" de que, si se cambiaban las muestras por otras almacenadas en un "banco de orina limpia", es porque se quería ocultar el consumo de dopantes.

"Basándose en todo ello, la Comisión Disciplinaria solo puede concluir que queda más que satisfactoriamente establecido que la orina de los deportistas rusos recogida en Sochi fue manipulada de manera sistemática y como parte de una trama organizada", dice la sentencia publicada ahora.

"No es posible que los deportistas no estuviesen plenamente implicados (...). El sistema era muy sofisticado, un fino mecanismo con muchos actores, incluidos los atletas; si una parte fallaba, no funcionaba. La Comisión Disciplinaria lo compara con un reloj suizo con multitud de ruedecitas: si una rueda o solo un diente de una rueda falla, el reloj ya no funciona (...). El sistema no podía funcionar sin la implicación personal de los atletas", sostiene.

La trama rusa de dopaje comenzó a conocerse gracias a un reportaje emitido por la cadena alemana ARD en diciembre de 2014. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) creó una comisión de investigación.

En marzo de 2016 el COI reanalizó centenares de muestras almacenadas de los Juegos de Pekín 2008 y Londres 2012 y encontró más de cien "resultados adversos", la mayoría de ellos correspondientes a deportistas rusos.

En mayo de ese mismo año, diversos medios publicaron datos sobre las práctica empleadas en Rusia para encubrir los casos de dopaje. La fuente de esas informaciones era Grigory Rodchenkov. La AMA encargó entonces al profesor canadiense Richard McLaren que dirigiera una investigación al respecto.

Las primeras conclusiones de McLaren implicaban a los laboratorios de Moscú y de Sochi y al ministerio ruso de Deportes, como creadores de una "metodología de desaparición de positivos" y daban credibilidad al chivatazo de Rodchenkov.

Más sal que en la orina

Algunas muestras de los Juegos de Sochi contenían más sal de la que se halla en la orina humana, o había muestras de manipulación en los botes o el ADN no correspondía al atleta que había proporcionado la muestra.

Para el COI, "la credibilidad del profesor McLaren es incuestionable". También avala a Rodchenkov como fuente fidedigna porque era "el mejor situado" para conocer el sistema, puede hablar abiertamente al estar bajo la protección del FBI y sus explicaciones son coherentes y quedan confirmadas por las pruebas forenses.

"Sin duda se aplicó en Sochi un sistema de intercambio de muestras", considera.

El COI tomó antes de los Juegos de Río 2016 la decisión de autorizar la participación de Rusia, con la excepción del atletismo y la halterofilia. Los hallazgos posteriores complican la toma de decisiones respecto a PyeongChang, después de la suspensión ya de 19 deportistas, con argumentos aún desconocidos pero previsiblemente similares a los empleados en el caso Legkov.

Quedan por examinar otros ocho expedientes, hasta completar una lista de 27. Uno más fue cerrado sin sanción.

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