Gimnasia artística

El último giro de Eliseo Armesto

Eliseo Armesto, en plena competición, subido a las anillas. / E. C.
Eliseo Armesto, en plena competición, subido a las anillas. / E. C.

El gijonés, que falleció ayer a los 57 años, fue pionero en su deporte al ser el primer gimnasta asturiano que logró un título nacional

J. L. CALLEJA GIJÓN.

El fallecimiento de Eliseo Armesto (Gijón, 1961) tiñó de luto ayer a la familia grupista y asturiana de la gimnasia. Un ataque al corazón segó su vida en la madrugada de pasado viernes en su domicilio. No se trataba de un gimnasta cualquiera porque Armesto, hermano del popular Iván -conocido empresario televisivo-, fue pionero en el sacrificado deporte de la gimnasia.

El deportista gijonés fue el primero en conseguir un título nacional de la especialidad para el Principado y también inició una larga lista de internacionales tras entrar por méritos propios en la Residencia Blume (Centro de Alto Rendimiento de Madrid). Fue el primer asturiano en hacerlo.

Eliseo se inició en la actividad que marcó su vida a la temprana edad de nueve años en el gimnasio grupista, bajo la atenta mirada del entrenador Iván Díaz. Ese mismo año logró ya su primer campeonato regional. Seis después, se proclamó campeón de España cadete en el ejercicio de anillas, su especialidad, y, al año siguiente (1977), también en esta categoría, obtuvo la medalla de oro en el Nacional individual, por lo que fue convocado por los técnicos de la Federación Española de Gimnasia para la selección júnior y de cara a trabajar en la concentración permanente ubicada en la Residencia Blume de Madrid.

Entre sus metales internacionales figura una victoria en un bilateral con Francia. Consiguió poco después el subcampeonato de España, en el que además se subió a lo más alto del podio en potro y suelo. Asimismo, participó en un Mundial júnior, en el que logró el bronce por equipos. Y también obtuvo la misma presea en los Juegos del Mediterráneo. Eliseo pertenecía a una saga de hermanos que practicaron la gimnasia: Pachu, que fue al mismo tiempo entrenador, el citado Iván y Nacho.

Armesto abrió el camino de grandes deportistas de la especialidad en el Grupo Covadonga. Tras él llegaron generaciones de gimnastas que triunfaron en las citas internacionales de mayor relevancia. Sin ir más lejos, Saúl Cofiño e Iván San Miguel lograron metales en las competiciones más importantes del mundo, además de estar en unos Juegos Olímpicos, donde también participaron gimnastas de gran relevancia, como Mónica Martín, Verónica Castro y Sara Moro.

Hoy, a las 17 horas, en el Tanatorio de Gijón, se oficiará la celebración de su palabra por su eterno descanso. El mundo del deporte y, sobre todo, de la gimnasia estará presente para decirle su último adiós.

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