Montañismo

Un Urriellu recorrido a pulso

Iker y Eneko Pou, en el rocódromo del Club Torrecerredo. / ARNALDO GARCÍA
Iker y Eneko Pou, en el rocódromo del Club Torrecerredo. / ARNALDO GARCÍA

Iker y Eneko Pou presentaron en Gijón su última vía abierta en el Naranjo de Bulnes | Los hermanos vitorianos no ocultan su especial predilección por los Picos de Europa, una zona donde las «escaladas son muy complicadas»

DANI BUSTO GIJÓN.

Sabedores de que todo lo concerniente al Picu Urriellu es muy atractivo -más si cabe, en Asturias-, Iker y Eneko Pou se apresuraron en sus tareas de edición de vídeo. Los hermanos vitorianos prepararon unas imágenes de 'Marejada Fuerza 6', su última vía abierta en escalada libre en el Naranjo de Bulnes, y ayer mismo las presentaron en el Teatro Jovellanos, durante su conferencia con la que se bajó el telón a la cuadragésima edición de la Semana Internacional de Montaña de Gijón.

Los montañeros, que ya habían participado en las ediciones de 2000 y 2008 de este certamen, organizado por la Agrupación Montañera Astur Torrecerredo, también recordaron ayer sus recientes experiencias en Siberia (Rusia) e Isla de Baffin (Canadá), territorios del Ártico «muy chulos» para escalar. Ambos aseguraron que fue una de sus mayores expediciones, y también muy exigente, ya que una vez iniciada su aventura debían esperar después a que llegase la época del deshielo para poder regresar. «Había que calcular el material y la comida que debíamos llevar, al menos, para dos meses», recuerda Eneko, el mayor de los Pou, y quien conduce la conversación con un tono animado.

Ambos reflejan, con cada una de sus palabras, la pasión con la que viven este deporte, aunque a veces les lleve al límite de sus fuerzas. Con la misma intensidad hablan del Picu Urriellu, su 'segunda casa', y una cima que, a pesar de conocer casi al dedillo, todavía desean exprimir metro a metro.

Eneko explica que «la mayoría de las vías que se abrieron en el Picu Urriellu, entre 1904 y principios de los años 90, están escaladas en estilo clásico, artificial». Su reto pasa por abrir alguna ruta nueva de las que todavía quedan en esa pared -«que ya son muy pocas»- y, sobre todo, fijan la mirada en «esas rutas antiguas», que ahora aspiran a cruzar en estilo libre. «Ese es el futuro del Urriellu», afirma Eneko.

Pero Asturias no solo tiene como atractivo su emblemático Naranjo de Bulnes. Muchos más rincones quedan por descubrir, y el foco de los Pou apunta también a los valles de los Picos de Europa, unas zonas que, por su orografía, «son grandes retos, y exigen escaladas técnicas muy difíciles».

Aunque de momento lo guardan en secreto, sí desvelan que ya trabajan desde hace varios años en un proyecto en esa zona. Eneko asegura que «ahí todavía queda un terreno de juego impresionante para nuestra generación, para la próxima y para la próxima».

Pared de 'fuego'

Del mismo modo, también mantienen en su hoja de ruta el proyecto 'Cuatro elementos', en el que buscan diversas montañas que tengan algún tipo de relación con el agua, la tierra, el fuego y el aire. Tan solo les queda el fuego, y aseguran que han descartado los volcanes, pero según indica Eneko, «será muy espectacular, nos costó mucho tiempo dar con esa pared, pero le sorprenderá a la gente».

Eneko, de 43 años, e Iker, de 40, se ven con energía y 'cuerda' para rato. Consideran al veterano montañero Carlos Soria un «crack» y aseguran que mantendrán siempre su idilio con el monte. Además, las puertas de su segundo hogar siempre estarán abiertas y, según indican, «el día que se acabe nuestra aventura a nivel profesional, la gente nos seguirá viendo en el Picu Urriellu».

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