Tiro deportivo

Beatriz Menéndez, la asturiana retenida más de 27 horas en Abu Dabi junto al resto del equipo español de tiro

La tiradora asturiana Beatriz Martínez, a la izquierda, junto a Fátima Gálvez, Antonio Bailón y Alberto Fernández, en el aeropuerto. / E. C.
La tiradora asturiana Beatriz Martínez, a la izquierda, junto a Fátima Gálvez, Antonio Bailón y Alberto Fernández, en el aeropuerto. / E. C.

Un error de la compañía aérea en la transcripción de los permisos de las armas retrasó su regreso a España tras conquistar el oro en la modalidad mixta

J. A. GARCÍA GIJÓN.

La tiradora asturiana Beatriz Martínez ha sido retenida en el aeropuerto de Abu Dabi junto al resto del equipo español que volvía de participar con éxito en la final de la Copa del Mundo de foso, celebrada en Nueva Delhi. Una gestión errónea por parte de la compañía aérea a la hora de tramitar los permisos de las armas es el causante de este malentendido que ha retrasado la vuelta a casa del equipo nacional. El regreso se produjo la pasada madrugada y a primera hora de la mañana llegarán a Madrid, superado el susto y después de cumplir más de 24 horas retenidos sin muchas explicaciones.

«Han sido muchas horas retenidos y cansados de esperar una solución», explicó ayer a este periódico Beatriz Martínez, aguardando el avión que les ha traído de vuelta a España la pasada madrugada.

Aterrizó la tiradora de Tiñana en los Emiratos Árabes con una sonrisa de satisfacción después haber conseguido la medalla de oro por equipos mixtos junto a su compañero Antonio Bailón. No fue el único triunfo hispano en la India. Alberto Fernández fue oro en categoría individual y Fátima Gálvez, plata. Un éxito deportivo empañado en las últimas horas por un lío burocrático del que son ajenos los cuatro deportistas españoles. El error ha sido admitido por la compañía aérea, según confirmó el Consejo Superior de Deportes, que remitió a las autoridades del Emirato todos los certificados y permisos de las armas para desbloquear la situación y agilizar la salida de los tiradores, que fueron tratatados, según sus palabras, como «prisioneros» por parte del personal de seguridad que les acompañaban «hasta para acudir al baño».

No entendía Beatriz ni sus compañeros que la misma documentación que habían presentado para vijar desde España no sirviera para hacer el trayecto de vuelta. La explicación que se les facilitó, revelan, es que la compañía aérea se equivocó a la hora de transcribir los papeles en los que figuraban los permisos para viajar con las armas de fuego. Algunos de ellos, reconocen, «estaban en árabe».

«Estamos muy cansados», repite la deportista sierense que precisa que estuvieron 27 horas en el aeropuerto a las que hay que añadir todo el tiempo que duró el viaje desde Nueva Delhi. Más de cuarenta horas sin dormir. A la competición, revela, fueron incluso con las maletas y nada más finalizar las pruebas masculinas se pusieron rumbo al aeropuerto, donde comenzó una odisea en la que no encontraron precisamente facilidades por parte de las autoridades locales.

«Estuvimos aislados en una sala con policías y para salir a cualquier sitio tenían que acompañarnos», detalla la tiradora asturiana, sorprendida por una vigilancia más propia de cuando se escolta a delicuentes que a deportistas de élite. El celo en la actuación de los fuerzas de seguridad llegó incluso a limitar el uso del teléfono.

«Entonces hablamos con una persona de allí y conseguimos que nos dejaran utilizar los móviles. Eso nos permitió ponernos en contacto con la embajada para explicarles lo que nos pasaba», abunda la tiradora de Tiñana. No solo les llegó colaboración institucional sino también de un amigo de su compañera Fátima Gálvez, que también es tirador y reside en Dubai. Fue él, describe Beatriz, quién les pasó comida y bebida durante todo el tiempo de espera.

Agradece la deportista asturiana la actuación de los organismos españoles, desde el consulado hasta el Consejo Superior de Deportes. «Nos ayudaron mucho en cuanto conocieron lo que pasaba», asegura.

El propio cónsul se desplazó hasta el aeropuerto para conocer cómo estaban en persona y la embajada preparó toda la documentación para allanar la solución al problema.

«Lo importante es que todo se ha acabado y mañana (por hoy) estaremos en España», confiesa Beatriz Martínez, aliviada de que todo haya tenido un final feliz.

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