Víctor González: «El snowboard ha sido una motivación para salir de la penumbra»

Víctor González: «El snowboard ha sido una motivación para salir de la penumbra»

El ovetense, que participa en los Juegos paralímpicos, sufrió un grave accidente hace tres años

EFE

El rider asturiano Víctor González, que debuta en PyeongChang en unos Juegos paralímpicos, declaró que el snowboard, el deporte en el que sufrió un grave accidente hace tres años, también ha sido "una motivación para salir de la penumbra".

Víctor González (Oviedo, 1970) ha dedicado toda su vida al snowboard. Vive en Baqueira Beret, en el Pirineo catalán, dónde además de entrenar regenta una escuela de deporte.

En 2015 sufrió un accidente prácticando snow y, aunque los médicos le dijeron que no volvería a caminar, su fuerza de voluntad y su actitud positiva le permitieron, tras una dura rehabilitación, subirse de nuevo a una tabla.

La gran actuación que realizó en un Campeonato de España le dio acceso a la selección española y esta temporada, al situarse entre los ocho mejores del ránking mundial de su clase (SB-LL1), ha conseguido clasificarse para los Juegos.

-¿Qué se siente días antes de debutar en unos Juegos?

-La verdad es que siento mucho orgullo por representar al país y ayudar a personas con discapacidad a que se sientan reflejadas en nosotros y en lo que podemos hacer a nivel deportivo. Queremos que, en la medida de lo posible, puedan seguir nuestros pasos, ilusionarse con salir de casa o levantarse de una cama para tener una vida más productiva.

-¿Siempre ha estado ligado al snowboard?

-Sí. Desde pequeño, a los cuatro años, empecé a esquiar. Pertenezco a una familia de montañeros y gente deportista. En cuanto llegó el snowboard a España empecé a dirigir mi vida profesional a ello y de hecho tengo una escuela en Baqueira Beret que se llama 'Pura vida school'.

-Y haciendo snowboard tuvo un accidente.

-Fue el 22 de febrero de 2015. Tuve un accidente y me rompí las vertebras cervicales con una invasión medular del 30%. Tuve un pronóstico inicial de tetraplejia y a partir de ese diagnostico decidí ponerme la meta de venir a unos Juegos como motivo para esforzarme a tope y recomponer mi vida.

-¿No tuvo el pensamiento de no querer saber nada del snowboard?

-Mucha gente me lo dice, pero yo contesto que igual si no quisiera hacer snowboard estaría en una silla de ruedas porque no hubiera encontrado la motivación suficiente para salir de la penumbra y de ese mal momento. Quería volver a practicarlo y eso me hizo esforzarme, cumplir con lo que decían mis doctores e ir a fisioterapeutas externos para trabajar y volver a subirme a las tablas.

-¿Cuánto tiempo estuvo en el hospital?

-Un año. Al principio no podía mover nada de cuello para abajo y luego empecé a mover el dedo gordo del pie a 20 días de la operación. El principio fue muy duro. Hay que decirlo porque cualquier persona que escuche mi caso se puede sentir identificada. Es muy importante la actitud con la que afrontes la lesión y el entorno que tengas. Yo tuve la suerte de que mis amigos y mi familia hicieron todo y más por mí.

-Y de nuevo, de vuelta al deporte, ¿cuál es su equipo de trabajo?

-Trabajamos bajo la supervisión del entrenador (Albert Mallol) durante ocho horas al día. También tenemos un director deportivo, que es quién consigue el dinero, el apoyo y los patrocinios para viajar y entrenar. Además tenemos una psicóloga deportiva y en general un equipo humano increíble. Eso suma muchísimo.

-¿Cómo es el snowboard paralímpico?, ¿cambian mucho las herramientas?

-No utilizo ninguna tabla especial ni prótesis distinta. Lo que ha cambiado es que antes, igual, para sentir una alegría y una motivación excepcional necesitaba hacer algo realmente difícil, pero ahora en la pista de debutantes ya tengo esas mismas sensaciones. Ahora hacer un giro mínimamente bien ya me produce esa sensación.

-¿Cómo ha sido la rutina de preparación de estos dos años?

-Madrugamos mucho. Para no encontrar gente para entrenar nos cierran una pista y entrenamos cuatro horas. Luego bajamos a casa, comemos, y por la tarde hacemos la rutina deportiva que nos manda el entrenador en el gimnasio. Luego vamos al psicólogo deportivo, al fisioterapeuta o a mantenimiento de material. Así llevamos dos años.

-¿Cuantos días a la semana?

-Al principio cinco, pero hemos bajado la carga antes de los Juegos para llegar a la competición.

-¿Qué espera de estos Juegos en Corea?

-Espero que lleguen a mucha gente y que se den cuenta que la discapacidad es la capacidad de ser extraordinariamente capaz. Luego quiero traerme una medalla y compartirla con toda esa gente que me ha ayudado en el camino por ser una inspiración. Quiero que la gente que tiene una lesión grave vea que también se puede salir a través del deporte.

-¿Ve opciones reales de medalla?

R: Sí, claro. No lo diría si no fuera así.

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